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Norma, enfermera de primera línea vs COVID, está exhausta y pide no relajar precauciones

Aunque vecinos y familiares se han alejado de Norma por temor a contagiarse, ella continúa con jornadas de 12 horas para ayudar a salvar vidas, pero pide a la población contribuir y cumplir las medidas de salud.

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Por: Marisol Flores

Norma, enfermera de primera línea vs COVID, está exhausta y pide no relajar precauciones(Especial)

Norma, enfermera de primera línea vs COVID, está exhausta y pide no relajar precauciones | Especial

Norma es enfermera desde hace ocho años y nunca pensó que enfrentaría a una pandemia como la de COVID-19. En ella, su día a día es estar 12 horas enfundada en un traje especial, lentes, guantes, cubrepelo, botas de protección, goggles y cubrebocas, luchando por la vida de personas contagiadas de coronavirus; la otra mitad del día permanece en casa. Tras diez meses de estar en la primera línea, está exhausta.

En entrevista con AM Hidalgo, mencionó que durante el tiempo que permanece en el área de pacientes COVID no puede tomar agua y evita ir al baño. Por estas condiciones, dijo que algunos de sus compañeros se han deshidratado y otros presentan daños en los riñones.

Desde hace diez meses su vida es el hospital y su casa. Comentó que vecinos y algunos conocidos se han alejado de ella, pues creen que representa riesgo de contagio. Le pesa no poder ver a su abuela, una adulta mayor a la que tiene meses que no abraza y únicamente ha tenido contacto con ella por videollamadas. 

Norma trabaja en una institución del gobierno federal, pero pide a AM Hidalgo que no se ponga el nombre del hospital, pues no informó de esta entrevista.

Estoy en la primera línea desde marzo a la fecha, desde que llegó el primer paciente de COVID-19 al hospital, desde entonces estuve en esta área", dijo.

Narró que los últimos meses han sido muy desgastantes y con gran cantidad de trabajo, "muchas veces, aunque tratemos de hacer lo que se pueda, hay personas que no acuden a tiempo y es poco lo que se puede hacer”, dijo. 

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, al 7 de diciembre de 2020 se contabilizaban 164 mil 196 profesionales de la salud que dieron positivo a COVID en todo el país. Norma fue una de ellas, por lo que estuvo 15 días en descanso para su recuperación.

Una vez que mejoró su salud, se reincorporó y recibió el equipo especial. Sin embargo, mencionó que en muchas ocasiones este se rasga y, tanto ella como sus compañeros quedan expuestos, pues los pacientes les tosen en la cara, por lo que miedo a recontagiarse está presente.

Nosotros invertimos en mascarillas con filtro, porque los cubrebocas que nos dan allí nos asfixian. Sí me da miedo, me da mucho miedo contagiar a mi familia. Te voy a ser honesta, tengo familia, vecinos y amigos que ni siquiera me saludan, porque les da miedo esto (COVID), el rechazo y todo te deja un descontento", comentó.

Sobre si pensó alguna vez que estaría en medio de una pandemia, dijo que nadie de las personas que conoce creyó vivir un momento como este, pues un escenario así se veía lejano o improbable, con hospitales llenos y cierre de establecimientos.

Nosotros hemos atendido cólera e influenza y hemos salido. Ahora estamos saliendo, pero no todos. Jamás pensé que iba a pasar una situación como esta", agregó.

CANSADOS Y ENOJADOS POR RELAJAMIENTO DE PRECAUCIONES

Al preguntarle su sentir sobre el segundo periodo de cierre de establecimientos por el repunte de contagios, así como las más de 24 mil personas infectadas y más de 3 mil defunciones en la entidad, dijo que tanto ella como sus compañeros están enojados, pues pese a sus esfuerzos, la sociedad no apoya o no cree que exista el virus, pero ellos cada día luchan para que no haya más muertes.

En diciembre estaba enojada, pues estaba exhausta. Nosotros durante 12 horas no podemos tomar agua, alimento y te esfuerzas. Incluso hay personas que son pacientes y están al borde de la muerte, que te dicen que no creen en el COVID, que es un complot del gobierno. Muchos compañeros han estado a punto de tirar la toalla", dijo.

Mencionó que tras el relajamiento de las medidas sanitarias vino un repunte de contagios. En este contexto, añadió, la gente llega al nosocomio en que trabaja con la esperanza de que un médico o enfermera salve a su familiar, de no ser así, los culpan. Pero explicó que en este momento tienen muchas carencias, pues los hospitales están saturados y hay pocas camas disponibles.

Norma expresó que cada vez que llega un paciente que dejó pasar días y no se atendió el coronavirus a tiempo, siente impotencia, una mezcla de enojo y tristeza, pues sabe que habrá gran probabilidad de que tenga que dar malas noticias a los familiares.

Son varias emociones, en un momento estamos al ‘full’, en otro muy, muy cansados. Si no van a seguir las medidas sanitarias, por lo menos lleguen a tiempo (al hospital). Los pacientes que se complican son personas que llevan días sin respirar bien o una semana con fiebres, esos pacientes son los que se van", comentó.

Les pido que lleguen a tiempo, he visto cómo se han ido familias, uno tras otro. Tengan mucho cuidado", pidió a la población.

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