Opinión

A la persona a quien más dañé (Parte 2)

SEMILLAS ESTELARES

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Por: José Antonio Alcaraz

“Para aprender a volar tienes que caerte. Para sanar, tienes que romperte. Y cuando de perdonar se trata, tienes que sentir el daño, la angustia, el enojo y la rabia, antes de poder convertirlo en amor”.

Jeff Foster.

Aún con el acompañamiento que tenía de mi amigo Santiago durante este proceso de curación, mi cabeza seguía sumida en un BRUTAL CAOS MENTAL en el que buscaba culpables a mis desgracias y, con una imperiosa necesidad de respuestas, fabricaba en la imaginación situaciones de venganza.

Fue en ese momento que entró un poco de luz a mi vida y entendí que todos esos resentimientos que cargaba, desde la niñez, eran una especie de veneno que había mermado mi vida y salud.  

Había situaciones que no quería recordar. Pese a que yacían en el pasado, influían cruelmente en mi presente, pues no me dejaban vivir; eran como piedras que cargaba en los hombros (físicamente los tenía contracturados) y que me oprimían el corazón y el alma.

“El perdón estriba, primeramente, en perdonarte a ti mismo. Tienes que dejar tu pasado atrás y para ello, hay que dejar de luchar y de recrear esos agravios y culpas. Sobre todo, deja de sentir AUTOCOMPASIÓN, deja a un lado tu papel de víctima y esa estúpida pregunta de ‘¿POR QUÉ A MÍ?’, entiéndelo”, me dijo Santiago.

EL RESCATE DEL NIÑO INTERIOR

Parta rescatar a MI NIÑO INTERIOR, primero tenía que aceptar esa parte que me estaba quemando. Se me hacía absurdo hablar del ‘rescate de un infante (que era yo mismo)’, idea que formaba parte de una coraza que mi mente caótica forjó para que no me dañaran más. Pero, era momento de abrir la CAJA DE PANDORA (Subconsciente). 

Al abrirla, más allá de ver los problemas y resentimientos que me aquejaban, me encontré con ‘TOÑO BELLO’, mi niño interior de seis años de edad. Lo vi lastimado, triste y temeroso. Él solo deseaba una cosa de mí: AMOR y ACEPTACIÓN. En vez de eso, le infundía miedo.

Lloré muchísimo. Lo abracé, le pedí perdón por dañarlo, por no estar ahí cuando abusaron de él, cuando lo golpearon... Le dije lo mucho que lo amo y que jamás volvería a dejarlo. Fue en ese momento que algo en mí se liberó, se abrió la herida de mi corazón para atender a ese hermoso ser lastimado.

“Solamente después de esto, quizá, mientras el corazón digiere el dolor con amor, Comenzará a abrirse por sí mismo, cuando esté listo, y no antes. Abre tu corazón a ti mismo, y a su debido tiempo, tal vez puedas abrir tu corazón a aquel que te lastimó”.

Una vez que me perdoné, como si se tratase un acto de ALQUIMIA, fue más fácil liberarme de los agravios cometidos por otras personas, situaciones o instituciones, pues “el perdón se dará a su tiempo sólo si te hundes en las profundidades de ti mismo y encuentras esa completitud que tienes y nunca has tomado, el PODER es tuyo y solamente tuyo”.

EJERCICIO PARA INCIAR TU RECUPERACIÓN

Esta es parte de mi experiencia de curación y puedes replicarla si así lo sientes. Pero, antes de compartirte un AUDIOLIBRO muy valioso que fue un pilar en mi recuperación, te sugiero lo siguiente:

Busca AYUDA. Sé que en tu vida habrá “algún Santiago” que te escuche. Y si no, busca a un psicólogo o grupos de autoayuda. No dejes que los prejuicios estanquen más tu vida. VIVELO TÚ. Yo estaré ahí para apoyarte.

Ahora bien, te dejo este link  https://1drv.ms/u/s!AkvrPM5GhyfCiWp5UJgvQ3tQKm4y?e=bKosW4 para descargar el Audiolibro de “LA AUTOCURACIÓN” de Louis L. Hay. En él hay dos MP3 que te ayudarán como lo hicieron conmigo y con otras personas.

Para la TERCERA y última parte, compartiré ejercicios muy prácticos y sencillas que me sirvieron para perdonar agravios y que hoy forman parte de las herramientas que ocupo en las terapias que doy aquí en Pachuca.

PARTE 1: A la persona a quien más dañé. Parte 1

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

Y tú, ¿qué opinas?