¿Adiós Diputados Plurinominales?

LA DOXA

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Por: Dulce Cano

El pasado lunes en la habitual “mañanera” encabezada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se hizo mención sobre la propuesta de una serie de posibles reformas constitucionales, en las cuáles destacó la desaparición de los 200 diputados plurinominales que integran la Cámara de Diputados, posterior al balance que se realiza con base a la votación obtenida para que cada partido de acuerdo a su porcentaje, obtenga una de estas representaciones en el Congreso.

Para ponerlo un poco en el contexto por si usted no lo sabe, el pasado 06 de junio estimado lector, tuvimos la posibilidad de ejercer nuestro derecho al voto de manera libre y elegir por el principio de mayoría relativa, es decir, votamos por nuestros próximos 300 Diputados Federales en todo el país, quienes fueron aquellos que realizaron una exhaustiva campaña (algunos) de toque de puertas para hacer llegar a usted las propuestas que llevarían al Congreso de ser los elegidos. Sin embargo, si el Honorable Congreso de la Unión está conformado por 500 diputados y todo el país votó por 300, ¿Por qué el Presidente hace referencia a la eliminación de 200 espacios?, ¿Usted se fijó en la parte de atrás de su boleta el día de la elección?, ¿Se percató de los nombres de los candidatos que aún y perdiendo la elección ingresan al Congreso por el método de representación proporcional?

De acuerdo con el artículo 52 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece que: “la integración de la Cámara de Diputados, será conformada por 300 diputados electos por el principio de mayoría relativa y 200 diputados serán electos según el principio de representación proporcional, mediante el sistema de listas regionales, votadas en circunscripciones plurinominales. ¿Y esto que quiere decir? Los 200 diputados por representación proporcional se distribuyen en todo el país e ingresan derivado de la elección que establece cada partido político conforme a sus estatutos y en el cual previo a la elección se envían las listas correspondientes con los nombres de los afortunados al instituto Nacional Electoral, de acuerdo con el calendario marcado de manera similar a la de los candidatos que participan por el principio de mayoría relativa. ¿Un poco complejo no?

El origen de los “diputados plurinominales” se considera desde el régimen de Adolfo López Mateos precisamente en una reforma Constitucional que crea la figura de los llamados “Diputados de Partido”, con el propósito de abrir la Cámara a otras voces pues casi en su totalidad eran del PRI, como partido hegemónico.

En el ideal, la intención de contar con 200 Diputados más, es precisamente que todas las voces, aún y siendo minorías sean escuchadas y recientemente en estos espacios ahora las primeras posiciones de las listas que entrega cada partido, deben incluir a jóvenes, personas con discapacidad, indígenas y personas de la comunidad LGBTIQ, lo que hace que verdaderamente el Congreso, repito en el ideal sea incluyente.

Sin embargo, esta reforma que propone el actual Presidente de México, podemos analizarla desde dos perspectivas. La primera es que el sector de la población que lo apoya, que definitivamente sigue siendo más del 50%, considerando los resultados del pasado 6 de junio, estará de acuerdo en que esta figura de los “plurinominales” desaparezca ya que pocos son los casos que podemos destacar de aquellos curules que son ocupados en San Lázaro para realmente realizar acciones en beneficio del país. Poco o nulamente podemos hablar de diputados que destaquen por su labor legislativa, es más unos cuantos decidieron reelegirse para esta nueva legislatura aun y sin mucho que presentar de su trabajo en la legislatura pasada. Los “candidatos pluris” por muchos años se han distinguido por ser familiares de los dirigentes, amigos, colaboradores cercanos, los mismos dirigentes. Y si a todo esto le sumamos que los 200 diputados nos cuestan algunos miles de millones de pesos que bien podrían ser distribuidos de otra manera, podemos considerar que es viable esta reforma.

Pero si lo analizamos desde la perspectiva de entender verdaderamente cómo funciona el Congreso y que en el caso de desaparecer esta figura de plurinominales, el actual partido en el poder tendría control de la Cámara y por ende podría ejecutar de manera arbitraria las reformas a su consideración. Como dato, si únicamente el Congreso se quedara con 300 diputados, MORENA tendría en este momento la mayoría y entonces ¿Dónde queda la pluralidad del país?, prácticamente estaríamos regresando al partido hegemónico en el poder.

A modo de conclusión más allá de quitar estos espacios, lo que si se debería considerar es aumentar los requisitos para ocupar un espacio de esta naturaleza. Estas elecciones se caracterizaron por la cantidad de figuras del medio del espectáculo que incursionaron en la política y evidentemente con nada de experiencia al respecto. Por qué no, además de este gran paso por incluir a diversos sectores dentro de las primeras posiciones de estas listas, también se agregan requisitos curriculares, experiencias comprobables del trabajo en las causas sociales, y que estos equilibrios y pluralidades de voces que se han peleado por tantos años, se vean reforzados con conocimiento y voces expertas en las causas de las personas en el Congreso.

Por ahora esta posible reforma, solo se encuentra en el debate social, esperemos que la decisión que resulte al final sea siempre pensando en continuar mejorando y fortaleciendo la democracia que tantos años le ha costado a México.

ACLARACIÓN                                                    
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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