Opinión

Corrupción y Simulación

EL DERECHO DE GIL BORJA 

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Por: Gil Borja

Estoy seguro que cuando los mexicanos escuchamos de “casas blancas”, o cifras alegres en movimientos de cuentas bancarias en países como suiza o las islas caimán, y que se relacionan con el dinero público, la molestia es grande.
 
No obstante lo anterior, continuamos nuestra vida diaria, peleando, desde nuestra trinchera vecinal, por salir adelante, pues las cantidades exorbitantes que se les descubren a los políticos, resultan anecdóticas para nosotros, quienes difícilmente podríamos tener acceso a montos millonarios y por lo tanto no logramos entender, del todo, los alcances de este tipo de corruptelas.
 
Para nuestro pesar, México se ha convertido en nido de corruptos y peor aún, de gobiernos que van y vienen sin aplicar la ley, culpando amargamente a sus antecesores, pero en su ámbito, haciendo como que no ven ni oyen lo que a diario padecemos los vecinos.
 
Hoy inicio con el presente, un experimento literario y jurídico (más allá de una investigación académica, sobre el ejercicio puntual de los derechos del ciudadano); pues a través de la presente columna, no sólo expondré un caso de manifiesta corrupción, sino le daré seguimiento ante todas las instancias que sean necesarias y ustedes, mis queridos lectores, serán testigos de las dificultades y tiempos que los vecinos sufrimos para hacernos escuchar.
 
Me queda claro que lo que más nos pega a las personas comunes y corrientes, es lo que nos afecta en la vida diaria, la falta de luminarias porque alguna administración hizo negocio a costa de nuestros bolsillos y adquirió lámparas inservibles, pero con ello hizo el negocio de su vida.
 
La falta de seguridad pública en nuestro vecindario porque algunos elementos policiacos omiten rondines o las patrullas no sirven dado que algún jefe mayor prefirió comprar combustible en el mercado negro y las unidades se han descompuesto.
 
Calles que son una vergüenza por el número de baches y fugas de agua al por mayor, entre otras tantas cosas que demeritan el valor de nuestras propiedades, muchas de ellas que aún no terminamos de pagar por créditos leoninos a pagar en 20 ó 30 años.
 
El caso que servirá para ejemplificar el estudio y columnas posteriores, será el de los negocios (antros) que administraciones anteriores en Mineral de la Reforma, Hidalgo, otorgaron en el lindero de Campestre Villas del Álamo con el Álamo, en particular las situadas colindantes en un “área comercial” en medio de la mancha urbana y que ahora es legendaria por el número de estudiantes de instituciones de educación pública y privada que tienen cerca y que casi a diario son objeto de lamentables espectáculos.
 
Pediremos, en pleno ejercicio de nuestros derechos humanos, que la actual administración municipal nos indique que administración otorgó los permisos, sí pueden violar flagrantemente el Reglamento de Equilibrio Ecológico, Protección al Ambiente y Sustentabilidad de aquél municipio, en el sentido de estar en medio de asentamientos humanos y centros educativos y aun así violan las Normas Oficiales Mexicanas referentes a la contaminación ambiental, en particular del sonido.
 
Que acciones han tomado, sin necesidad de mediar solicitud, pues los reglamentos municipales son de orden público y no requieren petición ciudadana.
 
Si la Dirección de Protección Civil Municipal ha verificado que dichos centros de entretenimiento para adolescentes con venta de alcohol siguen funcionando aún sin contar con salidas de emergencia ni estudio al respecto.
 
Queda claro que la actual administración municipal no otorgó las licencias de funcionamiento o actividad comercial, pero igual de corrupto es aquél que otorga un permiso, como el que permite su funcionamiento en perjuicio de los vecinos y de la propia ley.
 
Un tip para nuestros amigos… El primero será el Bar Alicia, así que esperen las subsecuentes columnas que darán mucho de qué hablar en esta investigación práctica.
 
Por cierto, mientras escribo estas líneas, me acompaña el sonido estridente del negocio en cuestión, estando a una distancia considerable y quiero pensar, contando con el estudio y permiso para rebasar los límites máximos de emisiones de ruido dentro de los centros de población.
 
Por hoy me despido, esperando tus comentarios.
 
Hasta la próxima.

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