Opinión

De la “justicia”

SOLILOQUIO

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Por: Lety Saavedra Nesbaid

¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido víctimas de una situación injusta?, si hacemos un poco de memoria  podemos evocar un montón de situaciones coloquiales en las cuales nos hemos sentido agredidos por alguna injusticia, estamos sentados de niños y nos ponen a hacer algo interrumpiendo nuestro descanso, no nos dan los mismos permisos que a otros, pareciera siempre  que el pasto del jardín del vecino es más verde no importa la dedicación que se le ponga al mismo,  consideramos ser quienes trabajamos más, quienes tenemos mejores ideas, los más capacitados,  es más sin nosotros no funcionaría nada en el trabajo, y tenemos el sentimiento de injusticia ante cualquier persona que desde nuestro punto de vista tenga algún privilegio del cual nosotros no gozamos, consideramos ser los mejores y no ser valorados por nadie,  y ni hablar de esas situaciones en las que los demás no cumplen su palabra con nosotros dejándonos en desventaja, o cuando un suceso  ya sea natural, accidental o dramático nos quita en el menor de los casos un bien y en el peor a una persona.

Consideramos injusta la enfermedad, los accidentes, la violencia, y nos cuestionamos el porqué del influyentísmo, porqué la falta de amor, porqué a mí o porqué no a mí, y entonces adoptamos actitudes ante la injusticia, las que sin duda en muchas ocasiones nos perjudican, pasamos del enojo a la impotencia, de la frustración a la venganza,  nos obsesionamos, buscamos que nos sea recompensada la injusticia a cualquier precio, incluso cuando al nivelar las cosas de acuerdo a nuestra percepción, actuemos igual que quien nos dañó, consuelo de tontos, aquel que creyendo que matando a un asesino revive a su muerto,  y que quede claro que no por esto estoy a favor de la impunidad, por supuesto que  creo en las leyes humanas como norma de comportamiento que nos permite vivir en paz, creo también en la justicia divina o universal, a lo que llaman karma, por que vaya que me ha tocado verlo actuar, lo que no creo es que la búsqueda de  esa compensación se vuelva el estilo de vida, que ante la  imposibilidad de que las cosas sean como uno las quiere o las piensa,  sea motivo suficiente para la depresión, para el enojo, esa costumbre que tenemos de considerar injusto perder, hace tiempo escuche a Odin Dupeyron diciendo en uno de sus monólogos que la vida no es justa, y sí es así es porque compramos la idea de que por hacer bien las cosas o de acuerdo a como nos educaron quedamos exentos de todo lo malo que podría pasarnos, ¿quién te dijo que así debía ser?, las personas se mueren, los amores se acaban, las amistades se separan, los accidentes pasan, y así debe ser es parte de la vida, si tu como yo crees que es necesario que las cosas pasen para que todo siga su camino, entenderás la teoría del caos de la que he hablado mucho en otras ocasiones, al fin y al cabo somos seres que solo vemos en una dirección y nos cuesta trabajo ponernos en los zapatos de los demás, entender porque su vida es como es, o que precio han tenido que pagar, eso es la tesis que hoy expongo, que no debemos olvidar que todo tiene un precio, que probablemente esa persona que consideramos  tan afortunada no cuenta con lo que nosotros tenemos, y que no cambiaríamos por nada, y que no queda de otra más que seguir, hacer lo propio, asumir nuestras consecuencias, enfrentar las tormentas, y apreciar nuestro jardín, si  lo hacemos podremos fluir hacia nuestro propio destino sin reparar en los obstáculos emocionales que cada uno de nosotros nos provocamos.

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

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