Opinión

De la sonrisa mal entendida

SOLILOQUIO

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Por: Lety Saavedra Nesbaid

De la sonrisa mal entendida

De la sonrisa mal entendida

Nunca me he considerado sexista, ni machista, ni feminista, para mí las personas son solo eso, personas, no creo que se deban tener recelos con respecto a nadie hasta conocerlo, me queda claro que la química en muchas ocasiones condiciona nuestro comportamiento hacia los demás, existen personas que simplemente no soportamos aún sin tratarlas, otras que nos generan empatía a la primera, y es solo el tiempo quien nos dice si nuestra primera impresión era certera o no.

Existen para mi muchos factores que establecen nuestras acciones, para empezar creo que todos vivimos un momento, bueno o malo, tenemos actitudes, educación, o condicionantes que determinan nuestros comportamientos a diario, dejando a un lado todo esto que nos sirve de pretexto para ser quienes somos con los demás, también existen limitantes psicológicos, tengo un amigo cercano que es cero cariñoso con todos los que lo rodeamos, y su justificación es decir que así es su familia, así fue su padre, así es su hermano y él por lo tanto, por lo que siempre le cuestiono donde está la evolución, porqué repetir patrones, porqué simplemente no equivocarse a su modo.

Cada uno somos diferentes, resultado sin duda de nuestra educación, nuestra cultura y nuestras experiencias, irrepetibles pero similares, pareciera increíble que aún en nuestra época nos rodeamos de personas que todo lo entienden desde una sola perspectiva sin considerar las demás opciones,  y es que este es el tema del que en realidad quiero hablar, les platicaré de al parecer mi incapacidad para mandar los mensajes adecuados a los demás, dejándoles pensar que una sonrisa es una puerta de entrada a mi mundo.

La mayor parte de mi vida he sido una persona muy abierta, me encanta cantar, bailar, hacer bromas, siempre tengo una opinión, sociable en la mayoría de ocasiones  y pocas veces me cohíbo al conocer a alguien, por lo general sonrío, e incluso soy de las personas que platica con los de su alrededor sin conocerlos, gracias a eso he encontrado excelentes conversaciones con personas  que encontré  en el banco, en la fila para sacar la credencial de elector, en la tienda, médicos, mecánicos, mensajeros, proveedores y sería interminable la lista de personas que he conocido, con quienes he platicado, incluso a quienes he escuchado contarme sus problemas más secretos, sus enojos, psicóloga de closet dice un amigo, mi personalidad me hace ser una persona que de primera instancia sonríe y escucha.

Conforme han pasado los años sobre todo en los últimos cuatro o cinco, esta personalidad me ha  traído malos entendidos, no puedo dejar de ser amable con las personas, esto de ninguna manera significa que este abierta a la posibilidad de una relación más personal o incluso amorosa con todos, por el contrario debo decir que en este tema me caracterizo por ser lo opuesto, entonces cómo hacerle entender a los demás que soy amable y sonriente y que no pienso cambiar esto en mí.

Y es que polarizan mi actitud o soy buena onda lo que no quiere decir permisiva y al primer rechazo me convierto en una persona fría y cortante, mala onda o incluso rara, no veo la necesidad de ser una de las dos, vamos entendiéndonos, si te trato bien, si soy amable o educada es porque así soy y ya, si tuviera alguna otra intensión lo diría, si soy cortante, te dejo de hablar o simplemente te saco de mi vida es porque me pides cosas que no quiero, no comparto tus opiniones o simplemente creo tienes acciones o actitudes conmigo que no me gustan.

Al final me queda claro que cada quien entenderá lo que quiera entender, ni más ni menos, porque todos en algún momento nos tomamos las acciones más personales de lo que son, en este momento entiendo con más fuerza el acuerdo de no tomarse nada personal o la frase de: “la gente hace cosas, no te hace cosas”, a partir de cada quien y el significante que cada quien le dé es cosa del interprete.

Es por eso que valoro la libertad, nadie es más preso que el que no puede hacer lo que quiere, y yo quiero seguir siendo libre, así que mis sonrisas seguirán, ahí  para todo aquel que las quiera recibir como lo que son, una puerta a la empatía, al optimismo e incluso a la amistad.

Y tú, ¿qué opinas?