Debates, futbol y palabras vacías

FRENOLOGÍA

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Por: Iván Lozano

Cuando fui reportero de deportes, al cubrir partidos del futbol mexicano había (el COVID la puso en pausa) una práctica que, desde mi punto de vista, era prácticamente inútil: esperar a los jugadores al final de los juegos con la finalidad de obtener sus reacciones sobre lo ocurrido en la cancha. 

La considero innecesaria, primero, porque había que esperar a que algún amable profesional del balón se detuviera a escuchar un par de preguntas y no siempre ocurría, pero principalmente porque a final de cuentas las declaraciones parecían sacadas de un viejo guion que posiblemente repartan a todos los integrantes de la liga mexicana (o cualquier otra) y que eran fácilmente pronosticables.

“Dimos un buen partido, el rival hizo lo suyo, hay que seguir trabajando, tenemos la mentalidad de ganar”, son algunas de las frases que de tan repetidas, el reportero bien podía irse temprano del estadio, colocar alguna de ellas en su texto sin haber escuchado al jugador e irse a dormir con apenas preocupación de que en verdad haya dicho algo inédito que exhibiera el perezoso atajo laboral. 

La anécdota viene a cuenta porque este domingo se realizó un debate entre los aspirantes a la gubernatura de Nuevo León, contienda que ha mantenido el interés popular tanto por sus arcos argumentales como las acusaciones por corrupción y mentiras entre los candidatos Adrián de la Garza y Clara Luz Flores, como por personajes pintorescos como Samuel García, quien sorpresivamente se colocó entre los punteros en la carrera. 

En el ejercicio organizado por un medio nacional aparecieron declaraciones recurrentes que seguramente serán replicadas en debates en todo el país, pues es este el proceso electoral más grande en la historia, según palabras del propio Instituto Nacional Electoral (INE). 

“Vamos a terminar con la corrupción, no seremos tapadera de nadie, habrá investigaciones, hasta las últimas consecuencias, no importan los colores, fortalecer policías, programas sociales, más seguridad, más bienestar, combatiré los feminicidios, fueron parte de las palabras arrojadas a la audiencia. El domingo fueron dichas en Nuevo León, pero han sido dichas antes y lo serán después. 

Estas frases me recordaron la vacuidad de la declaración de un futbolista al final del partido, quien agotado (y tal vez hasta molesto por la derrota) lo único que quiere es subir al autobús para descansar, por lo que acude a los viejos y confiables lugares comunes: “Hay que seguir trabajando”. 

Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre las frases hechas para uno y otro mundo, el vacío de la labia política no está en las palabras que por sí mismas tienen sentido y urgencia: “Vamos a terminar con la corrupción”, sino en la ausencia de voluntad, capacidad y hasta interés en llevarlas a cabo, por lo que al final son, como se diría en la calle, pura baba de perico.

ACLARACIÓN                                                      
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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