Opinión

Del Crecimiento

SOLILOQUIO

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Por: Leticia Saavedra

Son muchas y variadas las ideas que pasaron por mi cabeza para decidir el tema de esta semana, como habitante de este país me sentí tentada a platicar de la situación política, del difícil inicio de año, del enojo y hartazgo social, de la complicada situación  económica que ya se perfila para marcar los meses venideros,  del alza de precios, de la expectativa de problemáticas causadas por el nuevo gobierno americano, estamos en pleno siglo XXI y pareciera que estamos en retroceso, es increíble la intolerancia, racismo, machismo, negligencia, y apatía humana, de la cual somos testigos día con día, también pensé en temas domingueros  hablar de las últimas películas que están en el cine, de amor, de amistad incluso de romance, así al suavizar y tranquilizar mis pensamientos recordé un piropo que recibí, debo dar crédito a la creatividad puesta en él, este caballero me comparo con un diente de león, claro que al principio se disculpó por semejante comparación, esperando que no me ofendiera me pidió que le dejara explicar sus motivos, dijo entonces que un diente de león además de ser curativo, es bello y libre, que pocas personas resisten la tentación de querer tocar la fragilidad de su flor, y que no obedecía a nadie se dejaba ir con el viento pero era incontrolable, nadie podía decidir por ella a donde volar menos al momento de deshacerse, entonces volando se detenía en el lugar que ella decidía, bajo este recuerdo  encontré gran impulso por platicar mis días, llenos de experiencias, vivencias entre divertidas y  llenas de aprendizaje, porque para mí es importante compartir que estoy disfrutando en pleno esta gran aventura de vivir, duermo, como, canto, bailo, abrazo, beso, amo,  cuando respiro  disfruto el aroma, soy consciente del aire que entra a mi cuerpo, veo al cielo y aprecio mi rededor, me detengo a escuchar las aves que llegan a mi ventana por la mañana,  en estos días y después de algún tiempo decidí continuar con proyectos que había puesto en pausa, sigo paso a paso depurando mi entorno, alistando el espacio para una remodelación, que sé pronto llegará, y gracias a un estupendo  obsequio de esencias de mandarina que recibí  me di la oportunidad de experimentar una experiencia que llevo a conectarme más con la naturaleza pero sobre todo conmigo misma.

Me visualice como una planta, mientras el aroma de la mandarina invadía mi ser, pude verme como árbol, en completa armonía con los cuatro elementos principales, agradecí al fuego, al sol, al calor que bajo su luz me hace crecer, a la tierra que me da sus nutrientes que me alimentan, al aire  del cual me oxígeno y al agua que hidrata mi cuerpo.

Fui un poco más allá y eso me permitió identificarme plenamente con este árbol que soy, lo primero que pensé fue en las cicatrices que tengo, heridas imborrables, que se asemejan a las iniciales que los corazones jóvenes plasman en una corteza, así las mías son marcas que el amor ha dejado en mí, luego pensé en mis hijos al principio pensé que eran mis frutos pero no quería verlos morir entonces entendí que no eran los frutos si no las semillas dentro de ellas  esas que al madurar se desprenderán de mí y caerán hasta dejar esa belleza de la ternura  para finalmente abrirse y ser semilla y convertirse en arboles también,  eso me llevo a pensar en cuan afortunada soy de verlos crecer, de rodearme de su amor todos los días, también vi que en este camino hay muchos árboles como yo, que ha habido quienes se han resguardado a mi sombra, se han protegido con mi fortaleza, mis raíces se han enredado con algunas otras de vez en cuando y juntas nos hemos aferrado más a la tierra, fortalecido, soy abundancia, resisto inviernos, y pensé en mis amigos que en mis hojas han encontrado el placebo, la medicina, para sus penas, los escucho y junto con el viento los arrullo hasta dormir.

Antes estaba sometida permitía que cortarán mis ramas, mi cabello era corto al gusto del podador, hoy lo he dejado crecer libre, me percibo creciendo, ahora estoy segura que por eso el hombre hace el amor, que la mujer es el árbol, el todo que les permite  sentirse uno solo con la vida aunque sea por un instante,  ahora sé que soy un árbol, que doy vida.

Y entonces sé que hay humanos que aún no se encuentran ni a ellos mismos, que siguen destrozando todo a su alrededor con pretextos y mentiras que ellos mismos han inventado, que no son capaces de entender su entorno, y existen algunos otros que han crecido, y evolucionado, ellos buscan ser mejores, mejoras su entorno rescatar su origen natural y encaminarse al bien de su mundo.

Soy mujer, soy árbol

Y tú, ¿qué opinas?