Opinión

'Del Despertar'

SOLILOQUIO

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Por: Leticia Saavedra

Un nuevo día comienza y de manera casi imperceptible el sueño se termina, y todo regresa a su lugar, los ojos se abren y  toma unos segundos el reaccionar, en algunos casos como el mío este proceso conlleva muchos minutos, que bien se siente cuando el cuerpo necesita estirarse, y todo pareciera diferente, cuando aquellas preocupaciones del día anterior plantean diferentes oportunidades, tal vez porque el descanso permitió un alejamiento temporal de si mismo, así de fácil he tenido días en mi vida cuyos despertares han sido completamente renovadores.

Problemáticas que  nunca tendrían final, dolores que pensé no podría sanar, huracanes y tormentas, que al final dejaron una gran devastación se han visto terminados de una día a otro, y el sol vuelve a calentar, y el aire que se respira está más limpio, menos envenenado con los mismos pensamientos de todos los días, el despertar después de una muerte no es distinto, se abren los ojos pero el ambiente y el olor es diferente, se siente el vacío pero a la vez llega la resignación, supongo que lo más importante en ese momento será la suerte de poder seguir en el camino dejando todo atrás, si es que así se le podría llamar.

Desde hace cientos de días, estoy esperando despertar, sin embargo pareciera que justo al momento de llegar al final del sueño, surgen nuevas tormentas, este huracán no acaba de irse, siempre regresa, de ahí que me estoy volviendo experta en detectar finales, y de la creación de la frase, “el final apesta”, en realidad solo falta ser perceptivo para darse cuenta que mientras se sigan tendiendo lazos para con los demás son finales a medias, y aceptar que cuando el adiós es definitivo  no importa lo que se deja atrás, simplemente se termina y ya, sin retorno, cuando se es firme en las decisiones no hay más.

Hace años le comentaba a una persona que sabía que del otro lado del puente me esperaba un jardín hermoso, en primavera constante, que mi vida sería diferente, tendría sobre todo tranquilidad, pero que lo difícil era atravesar el puente, tenía mucho miedo, porque al final la costumbre, los temores, el pánico sobre todo te obliga a quedarte donde estás, sin moverte, dejando que todo crezca, es por eso que me encanta la fábula de la rana y el agua hirviendo, misma que muestra nuestra dificultad de adaptación  a los cambios incrementales, como mencione al principio, tal vez es necesario alejarse un poco para poder ver la problemática o tal vez solo se necesita cuestionarse, si yo fuera tú  con los mismos problemas que tienes en este momento, ¿qué me aconsejarías?, o ¿qué te dirías a tu yo del pasado hace cinco años?, ¿volverías a tomar las mismas decisiones?, existen procesos lentos y graduales que amenazan nuestras metas, nuestra vida o incluso nuestra felicidad y que somos incapaces de ver a tiempo, y que probablemente justifiquemos o neguemos que permanecer ahí, limita  nuestras posibilidades, de crecer, de lograr, de triunfar, no podemos culpar a nadie por decidir morir en vida, por quedarnos en esa relación, en ese empleo, con ese negocio, en pobreza, en carencia, en esa situación, todo con tal de sentir el auto consuelo de la no ansiedad, la falsa sensación de seguridad, eligiendo la problemática conocida pero soportable a la insegura expectativa, preferimos la normalidad a la amenaza que implica la posibilidad de ser creativos, de hacer lo que sentimos y pensamos, preferimos obedecer y hacer lo que se supone es correcto.

Claro que me gustaría como a todos los que vivimos un huracán, despertar en tres años cuando todo sea seguro y la crisis se haya terminado, me encantaría que cuando abriera los ojos de nuevo ya no duela más, ya ni si quiera me acuerde,  pero no niego que lo que realmente busco es conseguir mis deseos, sentirme plena, y satisfecha, ser feliz, hacer lo que me apasiona, adentrarme en un proceso de cambio, donde el motor deje de ser el miedo, ni la búsqueda la zona de confort, sino el deseo, el hambre, el amor.

Este soliloquio estaba impulsado por la necesidad de querer despertar habiendo olvidado todo, pero conforme lo fui escribiendo descubrí que el despertar lo tengo que provocar yo y empezar a actuar para cambiar las cosas, al final entendí que todo depende de mí.

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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