Opinión

Descúbrete... sin intermediarios Parte 2

SEMILLAS ESTELARES

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Por: José Antonio Alcaraz

No existe mejor viaje que el de regreso a casa. Es justo en estos tiempos que muchos de los que estamos encarnados en este planeta, emprendemos un proceso de reconocimiento consciente de nuestra divinidad.

Es así que dejamos de ver ‘la casa de enfrente’ a la que le hemos prestado por muchos años nuestra atención, para comenzar a mirar el universo que habita en ti y en mí. Nos está llamando fuertemente hacer esa introspección y cambios. ¿Tú sientes ese llamado?

Al referir el término ‘casa’, hago mención al cuerpo físico-cuántico que no es solo un montículo de células, órganos, venas, huesos, músculos y piel. Es el traje de “astronauta biotecnológico” que permite al espíritu y al alma encarnar en esta dimensión.

Por ello, es importante poner al cien esa parte física, es decir limpiarla, procurarla y activarla, pues va de la mano con ese proceso de autodescubrimiento de la divinidad: es el VEHÍCULO en el cual se mueve tu SER. 

Sin embargo, para muchos, está casa lleva años abandonada. Requiere atención, abrir las ventanas para que entre la luz, desempolvar, sacar la basura acumulada, renovar los muebles... 

A continuación comparto un texto que se me hizo interesante, escrito por Kai Luz de Sirio, un digno representante de la raza Cetácea, a quien conocí hace tiempo en la Ciudad de Pachuca:

Gaia, el planeta tierra, está poniendo orden las energías: imagina que has vuelto a una casa que lleva años abandonada. Lo primero que harás es abrir las ventanas, permitir que entre la luz y cuando así sea, podrás ver lo que antes no veías. 

A partir de ahí, tú tendrás que decidir y elegir qué hacer con esa casa. Cómo corregir aquellos fallos que ahora puedes ver, ya que la LUZ es neutra, te lo mostrará todo. Es en esta etapa en la que se encuentra la Madre GAIA.

La humanidad también se encuentra ahí. Esta es una etapa digamos DE REVISIÓN, de recapitular, de tomar conciencia del estado en el que la casa esta y lo que se tiene que hacer para repararla.  

Pero, aun así puedes elegir vivir en esa casa, te puedes adaptar al estado en el que está. Pero también, tienes la opción de cambiarla. De renovarla, de darle una nueva vida, aunque la humanidad lleva siglos viviendo en una casa vieja y viviendo con las reglas de supervivencia de los ancestros, es decir, “usando los muebles viejos…”

Esos “muebles viejos”, por así decirlo y sin un afán de menospreciar, representan los templos, iglesias, gurús, santos o maestros dogmatizados que construimos en el pasado y que por tradición, miedo o apego no nos hemos atrevido a renovar. Y no se trata de un desdén, sino de un paso en la experimentación de la consciencia. 
 

Y tú, ¿qué opinas?