Opinión

Dinero, poder y gloria

Perspectiva

Por: Redaccion AM

“La responsabilidad social es la llave. Cualquier cosa que hagamos, tratamos de asegurarnos que sea buena para la sociedad”.

Jack Ma

La historia se acelera y con ella la evolución de las ideas y las naciones. De China nos llega pensamiento renovado. Personas que hace 20 años no tenían más que un trabajo hoy crean fenómenos mundiales en el comercio. Tomemos e caso de Jack Ma, el líder fundador de Alibaba. En su empresa todos los días participan en compraventas unos 200 millones de personas de todo el mundo.

Hay un día al año (el 11 de noviembre)  que se ofertan cosas como el “Buen Fin” en México o el “Black Friday” en Estados Unidos. En Alibabá le llaman el “Singles Day”. El sábado rompieron récord de ventas y llegaron a 25.3 mil millones de dólares de comercio electrónico. Una cifra difícil de comprender ($480,000,000,000 en pesos).

Jack Ma, de 53 años, y su familia vivían con un ingreso de 7 dólares al mes y comían pollo una vez al año. Era la China de Mao en 1972 cuando Richard Nixon la visitó y cambió la historia.

En una entrevista con la cadena de negocios norteamericana CNBC, Ma da lecciones profundas de negocios y de humanidad. Él no era ingeniero ni sabía de computadoras y menos de Internet. Cuando entró en un navegador por primera vez, imaginó todo lo que los chinos podrían vender al mundo a través de ese medio.

El interés de estas líneas no es describir lo que muchos ya hicieron con la historia de Ma, sino compartir un descubrimiento de la filosofía del emprendedor. En su particular sintaxis del Inglés, Ma dice a CNBC que hay tres cosas que no se deben tocar: “Si mantienes el poder en tu oficina, estarás en problemas. Si mantienes el dinero en tu propia bolsa, estarás en problemas, gasta el dinero apoyando a más personas. Cuando estés en el poder, empodera a otros. Cuando tengas la gloria, (asegúrate) que otra gente la tenga. Entonces serás feliz”.

El impacto de Alibabá en la economía china, en miles de empresas pequeñas y medianas, en la formación de capital y empleo transforma a un país que hace 40 años vivía con un ingreso de 200 dólares por habitante.

En contrapunto, Andrés Manuel López Obrador dijo ayer que “él deseaba poco, como San Francisco de Asís, quien deseaba poco y lo poco que desea, lo desea poco”. Su punto es que a él no le atraen los bienes materiales de este mundo, asunto que es falso porque nada más y nada menos, desea ser presidente de México y lo ha deseado con intensidad durante tres sexenios.

Tal vez sea cierto que a Andrés Manuel no le interese acumular dinero, pero es un ferviente acumulador de poder y cultivador de la gloria. ¿Quién brilla a su alrededor que sea valioso?¿Qué equipo de expertos y talentos lo rodean al tomar las decisiones políticas? Él centraliza todo. Morena, el partido, es casi de su propiedad. La amenaza que representa es la de ideas atrasadas en su concepción económica del mundo. Cierto que la corrupción es un lastre y un agravio, pero tal vez sea peor la corrupción intelectual cuando se predica como San Francisco y se vive como auténtico dictador. (Continuará)

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