Opinión

El Derecho de Gil Borja

EL OJO DEL HURACÁN.

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Por: Gil Borja

El Derecho de Gil Borja | Diseño: GrupoAM

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He pasado gran parte de mi vida cercano a la justicia y a la educación; ambas apasionantes y muy gratificantes.
 
En los últimos meses hemos sido testigos de acontecimientos relacionados con temas que pareciera van de la mano, pues varias Universidades públicas se han visto involucradas en escándalos de magnitudes históricas.
 
Hidalgo ha logrado superar la media nacional en calidad y cobertura educativa, y en los dos últimos años, ha consolidado la educación politécnica y tecnológica como nunca antes.
 
Tan sólo entre las Universidades Politécnicas de Tulancingo y Pachuca, ofrecen más del 50% de los posgrados que se imparten en esta clase de instituciones en todo el país, recordando que son 62 Universidades Politécnicas en el país.
 
Este tipo de instituciones cuentan con un órgano de control interno y presupuestos extraordinariamente limitados, además de que sus decisiones más importantes dependen de un órgano colegiado en el que interviene el Gobierno Federal, y varias Secretarías de nivel estatal, incluida la Contraloría.
 
Tan sólo en los primeros dos años del actual gobierno, la Universidad Politécnica de Tulancingo ha sido auditada en 8 ocasiones distintas, sin que exista un solo señalamiento en su administración, pues inclusive, la institución gestiona la construcción de salones de clase, edificios administrativos, laboratorios y auditorios, pero es otra institución la que los construye.
Por otra parte, tenemos en la entidad a la quinta mejor Universidad del país, según diversas casas encuestadoras, pero sujeta a una regulación jurídica que impide contar con un órgano de control interno.
 
Cuando los diputados de la legislatura local anterior decidieron reformar la ley para que la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) contara con un órgano de control interno que no dependiera de los propios titulares de dicha institución (Rectoría o Patronato Universitario), de inmediato iniciaron una campaña de linchamiento público para “defender su autonomía”.
 
El caso llegó a la Suprema Corte y la justicia federal decidió que se debían respetar las decisiones internas de dicha institución y evitar la supervisión del ejercicio del dinero Universitario, que de paso sea dicho, es dinero del pueblo que, a través de los impuestos de todos, se les hace llegar.
 
 
 
Apenas hace unos días, la Secretaría de Hacienda, a través de Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, hizo del conocimiento público que la UAEH había realizado movimientos bancarios con 22 países involucrados por 156 millones de dólares, que presumen lavado de dinero.
 
Antes de realizar juicios públicos, deberá dicha institución aclarar los movimientos y la autoridad federal proceder con toda la fuerza de la ley en contra de quien resulte responsable; no obstante ello, se deberá entender que ésta institución de educación superior es más que parte de su administración, pues tiene catedráticos, investigadores, administrativos y estudiantes comprometidos con la educación y con México.
 
Hoy se deberá revalorar el significado de la autonomía universitaria, pues nadie puede aprovechar esta circunstancia para realizar operaciones indebidas, y por otra parte se deberá cuidar que la Autónoma de Hidalgo, no pierda lo que ha sembrado por décadas y en la que muchos hemos dado parte de nuestra vida.  
 
México.
 
Por hoy me despido, esperando tus comentarios.
 
Hasta la próxima.

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