Opinión

El Principio del Fin

EL DERECHO DEL GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

Tradición de la política mundial muy arraigada, es el lanzar distractores para que no se analicen los problemas sustantivos de un municipio, un estado, una región e inclusive un país.

En los últimos 20 días, hemos sido testigos de graves errores y el incremento exponencial del crimen y los delitos, y apenas el viernes pasado, el Presidente de México, solicitó de nueva cuenta al Rey de España y al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, ofrezcan una disculpa a México por los abusos cometidos hace casi 500 años.

Tema ya más que comentado, pero que ahora no logró distraer la atención de todos; no obstante, lo que muchos no saben y podría decirse que ni enterados están, es que éste mes de noviembre, se desarrollarán foros estatales de consulta sobre la propuesta de la nueva Ley de Educación Superior que propone la Secretaría Federal de Educación Superior.

En ella, en el Capítulo V, referente a los subsistemas de este nivel educativo (Educación Superior), curiosamente solo habla de dos tipos de Universidades, las generales y los tecnológicos, eliminando de un plumazo a las Universidades Politécnicas y a las Tecnológicas.

Así, mientras hay distractores, como la petición a España y al Vaticano de una disculpa pública por hechos que hoy no van a cambiar nada, o la expresión de que un piloto de una aerolínea comercial le pidió al titular del ejecutivo re pensar el proyecto del aeropuerto de Santa Lucía, se están discutiendo temas torales que tendrán un impacto fundamental en el futuro del país, pero esos temas poco se mencionan.

Vale la pena recordarle al sistema de educación pública federal, que entre Universidades Politécnicas y Tecnológicas, son más de 180 centros educativos, que a lo largo de más de 25 años (las tecnológicas) y más de 17 (las politécnicas), hoy se atienden a más de 200,000 jóvenes, quienes, en muchos de los casos, cursan carreras acreditadas (de calidad) por organismos nacionales e internacionales.

De igual manera, nada se dice sobre la “conversión” de este tipo de instituciones, en Institutos Tecnológicos dependientes del Instituto Tecnológico Nacional (quienes no tienen ni el 50% de sus programas educativos acreditados) o en Universidades Benito Juárez, mismas que siguen el modelo de las Universidades de la Ciudad de México, creadas a partir del año 2000 y que su eficiencia terminal es apenas del 4%.

Las Politécnicas y Tecnológicas no son las únicas en peligro, pues el financiamiento y autonomía de Universidades estatales, no queda garantizado en el proyecto de ley, con lo cual, todo indica que se pretende que más jóvenes tengan acceso a la educación superior, sin importar la calidad de los estudios, y por lo tanto, sin garantizar la excelencia en el producto final.

Muchas serán las consecuencias, pues el país atraviesa por una crisis económica no vista desde el 2009 y de seguir por el rumbo económico que ha tomado México, podría ser parecida a la de 1995, una de las peores de la historia nacional, por lo que si deseamos atraer inversión extranjera, una de las variables fundamentales, es tener profesionistas con alta preparación y conocimientos.

De otra manera, la competitividad del país caerá por los suelos, y sí, se cumplirá una promesa de campaña, a costa del futuro de miles de jóvenes desempleados y sin oferta laboral.

Además, muchos catedráticos e investigadores no tendrán fondos para continuar con el desarrollo de la ciencia y tecnología (que por cierto se le apuesta poco), y muchos de ellos perderán empleo y derechos laborales.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

Y tú, ¿qué opinas?