Opinión

El costo de las mentiras: Chernobyl y el caso mexicano

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Por: Iván Lozano

¿Cuál es el costo de las mentiras? Menciona uno de los personajes durante el último episodio de la miniserie Chernobyl, producida por la cadena HBO y que fue emitido la semana pasada.

Con solo cinco episodios, la serie es ya catalogada por televidentes como una de las mejores (algunos la califican como la mejor) de todos los tiempos, aun por encima de la popular Breaking Bad y la venida a menos Game of Thrones.

La producción narra la tragedia sucedida el 26 de abril de 1986 en la planta de energía nuclear de Chernóbil ubicada en Ucrania, que en aquel entonces formaba parte de la Unión Soviética que vivía sus últimos años antes de su desintegración definitiva a finales de 1991. 

La catástrofe nuclear es el pretexto para señalar un desastre quizá de mayores proporciones (principalmente porque de este derivó, en parte, el primero): el desmoronamiento del régimen soviético que, aún con resabios de la Guerra Fría, mantenía una política discrecional y de propaganda que, para ser justos, es propio de prácticamente cualquier otro gobierno en el planeta. 

En su afán de mantener la imagen de una nación poderosa, especialmente frente a su némesis occidental: Estados Unidos, el gobierno de Mijaíl Grobachov intentó contener la magnitud de la calamidad al mundo y aun a sus gobernados. Sin embargo, al final tuvo que ceder ante la imposibilidad del encubrimiento y para tratar de ser congruente con su nueva política del glasnost y perestroika.

La serie es, por supuesto, un producto de ficción sin rigor histórico-académico, por lo que me parecen ociosas las críticas respecto a su precisión en materia, pues no deja de ser un trabajo bastante bien realizado; sin embargo, es necesario advertir que la visión que presenta del gobierno, cultura y sociedad soviéticas se hace a través del filtro norteamericano.

Esta producción reavivó en cierta medida el encono del siglo pasado entre rusos y estadounidenses, incluso Rusia ya planea su propia versión en la que incluirían el intervencionismo norteamericano que, señalan, contribuyó a la tragedia de Chernóbil. En tanto, los gabachos aprovechan el momento para hablar sobre las mentiras y sus consecuencias con el ejemplo del régimen soviético y hacen como si dicha práctica fuera de roja patente.

“No mires la paja en el ojo ajeno”, diría mi madre. De acuerdo con el fact checker del Washington Post, en 869 días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho 10 mil 796 datos falseados, tergiversados o, de plano, mentirosos.

President Trump has made 10,796 false or misleading claims over 869 days

Chernobyl gira en torno a la peligrosidad de las mentiras como política de gobierno, aunque me parece que echa mano de un chivo expiatorio muy cómodo y apropiado para ellos: el régimen soviético, en parte para volver a recalcar su fracaso y recordarle al mundo que el comunismo/socialismo es el diablo. 

Pero las mentiras, el encubrimiento y la exageración ha sido parte fundamental de gobiernos varios en países diversos. No vayamos lejos y mejor echemos un vistazo a la casa.

Desde que inició su administración, Andrés Manuel López Obrador ha sido la comidilla de sus detractores, quienes la han tenido bastante sencilla por las declaraciones desmedidas y flagrantemente entusiastas (por decir lo menos) que hizo el tabasqueño en sus 12 años de campaña. 

Tomemos un ejemplo que ha sido muy popular en los últimos días: el precio de las gasolinas. El ahora presidente se cansó de decir que el precio del combustible disminuiría con su gestión; sin embargo, tal cosa no ha ocurrido, al contrario ha seguido en aumento, además, causó particular escozor el retiro temporal del estímulo a la Premium, con la finalidad de recaudar más impuestos.

Los antiAMLO se dieron vuelo y se desgañitan para hacerle ver a toda la nación que tenían razón y que las promesas de campaña no fueron más que discursos engañabobos. Lo que me parece curioso es que lo dicen como si la política de la exageración y la mentira fuera de manufactura exclusiva de la administración morenista cuando la circunstancia mexicana proviene de 70 años tricolores y 12 albiazules que navegaron por las mismas aguas y con el mismo impulso.

Pensemos no solo en promesas incumplidas que son el día a día de los políticos mexicanos sino también en el encubrimiento y discreción que practican frente al desastre. Recientemente se cumplieron diez años de la tragedia ocurrida en la Guardería ABC, conmemoración que sirvió para recordar que hasta la fecha sigue sin haber responsables por la muerte de los menores de edad y el dolor de sus familias, al respecto, el gobierno de Felipe Calderón prefirió hacerse el miope y dejar que el tiempo echara al olvido a las víctimas.

Del régimen priista mejor ni hablamos porque esto ya es bastante largo y no queremos hacerlos aún más.

¿Cuál es el costo de las mentiras? Volvemos a preguntar como lo hizo el personaje de Chernobyl, ¿cuál es en la política?, ¿cuál es para una nación? Estos cuestionamientos no parecen tan difíciles de responder si nosotros, México, nos ponemos frente al espejo.

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