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El mayor reto de los ciudadanos

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Por: Andrés Chávez Pumarejo

Ahora sí, llegó el momento de la verdad; se acerca la elección en la que Hidalgo renovará autoridades en sus 84 municipios.

Nuestro derecho y nuestra obligación ciudadana, es participar en este proceso que, junto con la renovación del Congreso de Coahuila, es una de dos elecciones que habrá en el país este año.

En ese sentido, Hidalgo será un laboratorio en el que los partidos comenzarán a prepararse rumbo a la intermedia de 2021, que promete ser la más interesante en la historia moderna, y que seguramente traerá consigo sorpresas.

Pero primero, los hidalguenses tenemos que tomar una decisión muy sencilla: ¿queremos seguir como estamos, o queremos un cambio?

Déjenme decirles que ser un ciudadano comprometido es todo un reto: para poder participar en la elección, necesitamos saber quienes son candidatas o candidatos a la presidencia municipal, y conocer a los aspirantes a síndicos y a regidores.

Hay que analizar su historial para contestar preguntas fundamentales ¿tienen experiencia, conocimientos, y lo más importante, son honestos, nos están diciendo la verdad?

De igual forma, hay que conocer sus propuestas, valorar si son viables, y si son lo que conviene al municipio.

Después, hay que seguir noticias, debates, y redes sociales, que nos indicarán si lo que pensamos de ellas y ellos es de verdad lo que representan; y discutiremos nuestros puntos de vista con familiares y amigos, lo que puede reafirmar o cambiar nuestra opinión.

Además, nos pueden llamar para ser funcionarios de casilla; si es así, atendamos la invitación porque es parte de nuestro compromiso ciudadano con la democracia.

El día de la elección, no basta con ir a votar; hay que apoyar al aspirante de nuestra preferencia; ese también es un derecho ciudadano.

Cuando el ganador inicia su encargo como funcionario electo, es en realidad cuando comienzan nuestras obligaciones ciudadanas.

Tenemos el derecho y la responsabilidad de exigirle cuentas y denunciar sus abusos, pero también de contribuir con las autoridades cuando así corresponde.

Los ciudadanos somos quienes mejor conocemos los retos y oportunidades de nuestros barrios, colonias y ciudades, porque los vivimos todos los días. 

Para mejorar lo que está bien y resolver lo que está mal, hay que impulsar la participación ciudadana, el presupuesto participativo, y los mecanismos de transparencia que aún tenemos a nuestra disposición. 

Estas herramientas nos hacen fuertes, ya que nos incorporan en la toma de decisiones públicas que como ciudadanos nos afectan.

Nuestras acciones pueden tener mayor impacto si generamos pequeños cambios en nuestro entorno cotidiano como la casa, la escuela, el trabajo, o los espacios públicos.

Es básico tratarnos con cordialidad y civilidad.  Esto quiere decir, por ejemplo, respetar el reglamento de tránsito, ceder el paso a peatones y ciclistas, ser cuidadosos con la basura (que estarán de acuerdo conmigo, es uno de los mayores problemas que enfrenta Pachuca hoy en día), o tratar de resolver nuestras diferencias por medio del diálogo, nunca con violencia.

De lo que hablo, es que, si queremos un cambio, lo primero que debe cambiar es nuestra actitud.

Es tiempo de olvidarnos de que el Gobierno es quien resuelve todo, porque no es así.

Jamás defenderé a un Gobierno que actúe mal, pero siempre reconoceré que los ciudadanos necesitamos responsabilizarnos de lo que nos toca: en muchas ocasiones, permitimos e incluso motivamos el mal comportamiento de la autoridad.

Cuando le pongamos fin a la mala actitud, le pondremos fin a la incompetencia y la corrupción de gobernantes y funcionarios.  Ese día tendremos una mejor sociedad y un mejor Estado.

Ese es el mayor reto de los ciudadanos; empecemos a trabajar desde hoy, para elegir a una persona que represente nuestros valores, y que luche junto con nosotros para mejorar lo que funciona y elimine lo que no sirve a nuestro querido Estado.

Y tú, ¿qué opinas?