Opinión

El regreso de la música física

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Por: Redacción Hidalgo

Es bien sabido que, hace más de una década, la música digital sustituyó casi por completo a los medios de almacenamiento de audio tradicionales tales como los CD, casetes y discos de vinilo, que a su vez se fueron desplazando uno al otro. Pero la tendencia a la nostalgia característica de los millennials parece haber traído de vuelta aquellos formatos físicos que a muchos aún nos traen muy buenos recuerdos.

A inicios de 2010, con el auge de la subcultura urbana conocida como hipster, estos jóvenes comenzaron a buscar medios “vintage” para consumir música, de los cuales, hasta ahora los predilectos son los discos de vinilo, reviviendo un nicho de mercado que parecía extinto; fue así que las disqueras comenzaron a producir en dicho formato reediciones de sus álbumes más exitosos, aunque en tirajes limitados, dándoles ese plus de exclusividad y justificando los precios elevados.

Mientras que en los últimos años el CD sigue perdiendo terreno dramáticamente frente a la practicidad del streaming, la venta de vinilos ha despuntado notablemente. En Estados Unidos, las ventas a través de este formato representaron 430 millones de dólares en 2016 y en los primeros 6 meses de 2017 ya superaban en 20% las del año anterior; solo en la primera mitad de 2018 se vendieron 7.6 millones de unidades y esta tendencia sigue en aumento.

Por su parte, las cintas o casetes, también se han visto beneficiados por la fiebre vintage. Esto se refleja en el insólito aumento de 35% en ventas que tuvieron en el último año en Estados Unidos; en 2018, se vendió un total de 174,000 copias, superando las 129,000 del año anterior, pero aún muy lejos de las 14.3 millones de unidades de vinilo en ese mismo año.

Además, se ha comprobado que la calidad del audio en los discos de vinilo es superior a los formatos digitales, esto se debe a que hoy, los grandes proveedores de música en streaming, como Spotify y Apple Music, comprimen el audio para que el archivo sea menos pesado y más fácil de manejar; es un hecho que la música sufre una pequeña pérdida de calidad en este proceso, aunque a decir verdad, la diferencia en casi imperceptible para el odio humano, lo que le resta importancia a esta ventaja. Sin embargo, un buen amante de la música chapado a la antigua, sabe que pocos placeres pueden compararse al ruidito que hace la púa de un tocadiscos cuando se apoya sobre un LP de vinilo.

Lamentablemente, las citas no cuentan con esta ventaja, es natural que el casete también tenga su revival, pero es difícil que llegue al nivel de un artículo de colección como el caso del vinilo. Uno de los mayores problemas es que, además de la baja calidad de sonido, con el paso del tiempo se va diluyendo la carga magnética e inevitablemente irá perdiendo el sonido. Pero como afirma Lou Ottens, padre del casete: “la gente prefiere una peor calidad de sonido por nostalgia”.

Por otro lado, el principal inconveniente de los vinilos hasta el momento, además de los altos costos y la dificultad para encontrarlos, es contar con la tornamesa, amplificador y bocinas adecuados que reproduzcan con justicia este formato, explotar así sus características y disfrutarlo al máximo. La intención de la industria es convertir el hábito de escuchar música en toda una experiencia, algo que sin duda un buen melómano valora de sobra.

Así, como los sitios en donde puedes conseguirlos hoy en día son escasos, los precios, tanto de discos como equipos de sonido, todavía son elevados, pero todo parece indicar que esta tendencia continua a la alza, así que es muy probable que en breve los precios se estabilicen, los mercados se amplíen y escuchar música de un disco de vinil desde la comodidad de nuestras casas sea un gusto completamente costeable.

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