Opinión

El turno del Biopunk

DESDE EL PROYECTOR

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Por: Mariano Bouchot

A principios de este año, el 24 de enero, leía yo una nota publicada en el diario español ABC: “Descubren virus desconocidos congelados durante 15,000 años en el Tíbet”. El texto, firmado por Gonzalo López Sánchez, informaba: “Hallan 28 nuevos grupos de virus en dos testigos extraídos del casquete de Guliya, que tiene el hielo más antiguo de la Tierra”.

Esta información emergió a la par de los momentos con más amplia incertidumbre  respecto al nuevo virus que  amenazaba al mundo. Mi asombro por tal situación me hizo voltear hacia la literatura de ciencia ficción que se ha ocupado de temas similares.

El escritor Greg Bear, publicó en 1999, una novela titulada La radio de Darwin. En el relato nos habla de momias encontradas en los Alpes, de virus que ocasionan miedo en la sociedad, de saltos en la evolución de nuestra especie. Esta lectura pareciera narrar situaciones presentes. La obra se ubica dentro del subgénero literario biopunk.

Ya en este mismo espacio, me he expresado sobre temas distópicos en el cine y la literatura, haciendo un breve recorrido por algunos libros y películas que abordan el tema. Ahora es turno del biopunk. Un subgénero de la literatura de ciencia ficción, escisión del ciberpunk, tema que abordé en la columna anterior.

A diferencia de este último, que basa sus argumentos en la supremacía cibernética e informática, el biopunk se establece temáticamente en el desarrollo de la biotecnología en una forma anárquica. Ambos subgéneros tienen en común un principio transgresor del todo, además de sustentarse argumentalmente en el “No futuro”,  es decir, una proximidad oscura, donde los individuos luchan contra lo establecido por los sistemas.

Publicada por vez primera en 1896, mucho antes del surgimiento del movimiento punk, la novela La isla del Dr. Moreau, escrita por el visionario H.G. Wells, es el primer gran antecedente del biopunk. Por cierto Wells, es autor de la obra maestra de ciencia ficción que tanto ha inspirado a este género en el cine, La guerra de los mundos. La isla del Dr. Moreau, tuvo su más reciente adaptación cinematográfica en 1996, bajo la dirección de John Frankenheimer; una película nada memorable.

Películas como: Never Let Me Go (Nunca me abandones), dirigida por Mark Romanek, estrenada en el 2010, adaptación de la novela homónima de Kazuo Ishiguro; Gattaca, escirta y diriga por Andrew Niccol, estrenada en 1997; What happened to Monday? (¿Qué le pasó al lunes?), dirigida por Tom Wirkola, estreno del 2017; son una buena referencia de la filmografía de este subgénero de la ciencia ficción ocupado de temas biotecnológicos.

La literatura y el cine biopunk no se limitan, como afirma el escritor español Miquel Barceló García, a clones, meteoros, dinosaurios y bichos espaciales. Estas obras sirven para reflexionar sobre el momento que vive la humanidad respecto a la modificación biológica, misma que hoy tiene paralizado al mundo.

ACLARACIÓN                
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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