Opinión

¿Error o acierto?

EL DERECHO DE GIL BORJA

Avatar del

Por: Arturo Gil Borja

Apenas la semana pasada comentamos en este mismo espacio, acerca de las declaraciones del Secretario de Hacienda Federal, Arturo Herrera Gutiérrez, en el sentido de que la economía global se encuentra en franca desaceleración.

Hace unos días, en un viaje a Washington, comentó que la economía nacional y en particular una posible recesión, le quitan el sueño.

Dio dos soluciones inmediatas, una consistente en el gasto público, activando la industria de la construcción a través de la obra pública, y la otra, la atracción de capitales privados, para la inversión y gasto en el país; en ambos casos, habría flujo de capitales y movimiento económico.

Las decisiones del gobierno federal serán imprescindibles para que el plan que plantea el Secretario sea funcional.

Sin saber si el ejecutivo presiona al poder judicial, la realidad es que de la nada los jueces están echando abajo las suspensiones otorgadas en favor de particulares que solicitaron la no construcción del aeropuerto de Santa Lucía, por lo cual se espera que en unos días se inicie la obra y por lo tanto la inversión.

Hemos leído diversos comentarios de especialistas de la aviación y la construcción, que aseguran que dicha obra no es viable, y que será dinero “tirado a la basura”, lo que nos deja a la ciudadanía con muchas dudas, pues no debería invertirse por invertir, aunque al final la obra pública se convierta en un monumento a la inutilidad.

No obstante lo anterior, demos el beneficio de la duda al gobierno federal; una sola obra no va a reactivar la economía y más si son solo unos cuantos los que intervienen en la construcción de la misma.

Urge invertir en muchas obras, alrededor de todo el país, buscando que no se privilegie a unos cuantos desarrolladores, sino a muy diversos y exista un verdadero movimiento económico.

Tenemos menos de 90 días para concluir el año y reactivar la economía, se denota difícil el lograrlo, si se pretende respetar la ley, pues las obras se deben licitar de manera transparente y no dejar ninguna clase de duda; lejos de realizar adjudicaciones directas, deben privilegiarse los mecanismos honestos de asignación de la obra.

Supongamos, sin conceder, que el gobierno federal, en menos de 90 días y en un ejercicio de transparencia sin igual en la historia, lejos de los vicios de anteriores gobiernos, adjudica obra y la inicia, no bastaría el gasto inicial para evitar el inicio de una recesión para el próximo mes de enero y los daños que ésta causa, sino que se requeriría la segunda parte del binomio, es decir la inversión privada.

Lamentablemente y en una acción que parece incongruente con la intención de atraer inversión, el Senado de la República, ante la mala costumbre de los mexicanos de evadir impuestos, ha modificado la ley hacendaria para equiparar la defraudación fiscal con la delincuencia organizada.

Con lo anterior, se eliminan los derechos humanos y se aplica “el derecho penal del enemigo”, con la mayor agresividad que se conoce, por lo que en lugar de convertirnos en un destino atractivo de capitales, nos volvemos una nación que aplica el mazo y no el convencimiento, lejos de ser atractivos para la inversión, en automático la espantamos y por tanto la inhibimos.

Es totalmente cierto que muchos han lucrado ilícitamente dando la vuelta al fisco de mil maneras y por lo regular, la mayoría de ellas, ilegal; sin embargo debemos de preguntarnos si queremos mayor captación tributaria a raja tabla, que llegará de inmediato, pero a corto plazo se caerá ante la recesión y la nula inversión.

¿Es acertada la política económica de nuestro país? Mucho agradeceré leer tus opiniones al respecto.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

En esta nota:
  • EL DERECHO DE GIL BORJA

Y tú, ¿qué opinas?