Opinión

¿Existió la homosexualidad en la Época Victoriana?

LA COLUMNA DEL MISTERIO

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Por: Romina Marín

En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT, el pasado domingo 28 del presente mes, se me ocurrió investigar acerca de cómo en el pasado era manejada esta situación y como la época Victoriana es una de mis favoritas, me enfoqué en ella.

Aunque es difícil encontrar información debido a cómo en ese tiempo se manejaban estos temas, pues tenían una actitud obtusa por su alta moralidad en cuestiones de sexualidad, se creía que el concepto de hombre homosexual no existía y para nadie era de interés, ya que mientras menos hablaran de eso desparecería el “fenómeno” como ellos lo llamaban.

Todos simulaban ignorancia, distanciamiento ante el supuesto hecho, cuando se llegaban a presentar ciertas “indecencias” según la época, a los hombres se les marginaba, se les torturaba, los maltrataban con azotes, entonces todos preferían no hablar de ello.

Se consideraba que existían prácticas sexuales normales y prácticas perversas, se ocupaba la palabra: URANIA para llamar a los homosexuales; es decir, a los hombres que sostenían una relación con otro hombre. Hubo varios escritores que vivían con sus compañeros.

La reina Victoria declaró en 1885 que este “fenómeno” debía ser considerado un crimen, que llegaba como un vicio francés, por lo que las personas con mayor razón ocultaban sus inclinaciones para no ser rechazados.

En ese entonces los hombres tenían esposas de tapadera, ya que si los descubrían eran enviados a prisión y a muchos les quitaban la vida, después de los latigazos que les daban por sus ‘inmoralidades’, por eso la clandestinidad fue necesaria.

Surgieron leyes para considerarlo un delito penal, los nombraban pervertidos o incluso enfermos. Existían años de encarcelamiento o ahorcamiento. Lo curioso es que la reina Victoria decía que esas prácticas en mujeres no existían, ya que eran incapaces de cometer un acto tan atroz, aunque había escritoras y poetizas que vivían junto con su compañera.

Entre los años 1800 y 1834, varios hombres fueron colgados, pero en 1897 surgió el primer libro médico que incluía a la homosexualidad como enfermedad, dando paso a tratamientos de hipnosis para ‘curarla’.

El gesto más simple entre hombres era catalogado un crimen digno de recibir un castigo, solo a la gente que se dedicaba al teatro se les permitía vestir tanto de hombre como de mujer, ya que su profesión justificaba la vestimenta, no importando si no estaban dando una función.

Las autoridades los tenían fichados y sabían quiénes eran, así que solo estaban esperando el momento de arrestarles. Una noche de 1870 un grupo de hombres entró a la sala privada de un teatro y ahí los arrestaron, aunque algunos lograron escapar.

Llevaron a los detenidos a la comisaria para que un médico constatara si habían tenido prácticas sexuales anales entre ellos. Al día siguiente los llevaron a la corte y aunque no existían pruebas suficientes fueron condenados a prisión.

A partir de ahí prohibieron actuar como homosexual, como afeminados o travestis, surgiendo la ley de indecencia. El primer preso por conductas indecorosas fue el escritor Oscar Wilde, por las cartas que le enviaba a su amante y porque sus novelas eran demasiado eróticas. Lo condenaron a dos años de prisión, después de cumplir dicha condena se exilió en Francia donde murió en 1900.

¿Y ahora es tu turno, crees que merecían tanto maltrato por sus preferencias? Házmelo saber.

Quiero aclarar que la información de esta columna fue una investigación, en ningún momento emito un juicio personal hacia ninguna persona, solo mi respeto.

ACLARACIÓN                             
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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