Hablemos de Lesbofobia

INSUMISAS

Avatar del

Por: Michelle Ortiz

Junio, mitad de año y con ello llega el Día Internacional del Orgullo LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual) o como también se le ha denominado, el Día del Orgullo Gay (Gay Pride en inglés), en esta fecha, se llevan a cabo una serie de eventos liderados por colectivos de la comunidad que buscan una sociedad más tolerante e igualitaria con ellos. Sin embargo, la lesbofobia es un tema para el que no hay reflectores.

El uso del concepto homofobia, es probablemente el más usado y conocido hasta ahora para referirse a la discriminación contra minorías sexuales, fue usado en principio para describir el miedo irracional que tendrían heterosexuales contra homosexuales. Pero con el tiempo y el desarrollo de investigaciones y el avance en materia de políticas públicas, se ha sumado a su definición, los efectos que tiene el miedo, como el prejuicio y la discriminación hacia la comunidad LGTBI.

Se ha considerado que el concepto de Homofobia, no representa a las minorías sexuales, entre ellas a las lesbianas, quienes además deben enfrentar la discriminación por ser mujeres. Por su parte, el concepto de Lesbofobia, también está siendo fuertemente cuestionado, principalmente por las organizaciones de lesbianas y del mundo LGTBI, pues coincidiendo con lo ya señalado por investigadores/as, el problema de la violencia no se basaría en una fobia, ya que las emociones a la base no serían el miedo irracional como es en el caso de las fobias ; sino que el odio, el desprecio, el prejuicio y/o la hostilidad.

Para las lesbianas, vivir en una cultura patriarcal, obliga a enfrentar el desprecio y violencia ejercidas por personas y grupos dominantes, en contra –principalmente– de las mujeres. Se deja ver el menosprecio en contra de quienes ponen en riesgo la mantención de la norma social patriarcal y heterosexual.

En lo relativo a las fobias sexuales y sobretodo al prejuicio sexual, podemos señalar que se caracteriza por el sentimiento de superioridad respecto al diferente; la deshumanización del grupo cuestionado; el sentimiento de ser merecedores de derechos, estatus y privilegios por corresponder a la posición considerada correcta; y la certeza de que la existencia del diferente pone en riesgo el poder (Jaime Barrientos, 2015; Olga Viñuales, 2002). Cuando este desprecio está dirigido hacia las lesbianas o hacia quienes parecen serlo, se denomina Lesbofobia.

Para la Olga Viñuales, el desprecio al lesbianismo contiene una profunda misoginia, ya que les dificulta a estas experimentar libremente su sexualidad, al margen de la presencia y control de un hombre, podemos evidenciar que estas sufrirían –al menos– una doble opresión: por ser mujeres y por ser lesbianas.

La lesbofobia es también una forma particular de erotofobia, en el sentido de que, por mucho que se conozca la existencia del lesbianismo, todavía hoy se ignora –o se pretende ignorar– el hecho de que una mujer pueda tener relaciones sexuales satisfactorias con otra.

Las lesbianas se enfrentan a un escenario donde la vida misma se torna incierta, desde su núcleo central –la familia– hasta la calle, la escuela, la iglesia, el trabajo. Estas experiencias de violencia atacan directamente la existencia lesbiana, toda vez que su fin último dificultar las condiciones para que las lesbianas vivan como personas legítimas, silenciando cualquier antecedente de cultura lésbica o ginocéntrica. Resulta importante develar cómo la violencia ejercida en contra de las lesbianas, incluidas las niñas, es una expresión de la misoginia y de la cultura de odio que se promueve en un patriarcado heterosexual, en contra de cualquier práctica e identidad que atente contra su sistema sexual.

La heterosexualidad y sus instituciones (el matrimonio, la familia, la pareja, la iglesia, entre otras) definen no sólo lo aceptable, sino también lo que es verdadero, lo que es legítimo y, por lo tanto, lo que es respetable. Estas instituciones del patriarcado y los creyentes en ellas (Margarita Pisano, 2015), se sienten con el permiso de corregir cualquier defecto que se presente. Es lo que se deja ver en los relatos de las lesbianas, que describen cómo aquellas personas más leales a estos sistemas de dominación sexual, las amonestan, descalifican, gritan, golpean, encierran, silencian, menosprecian y culpan.

Finalmente, podemos afirmar que la lesbofobia es un fenómeno complejo de odio, que va promoviendo discursos y prácticas de desprecio, que pueden terminar en crímenes. Afecta a las lesbianas de manera particular por su condición sexual y de género, poniendo en riesgo su existencia, más aún cuando se cruza la categoría de racialización. De modo que requiere una descripción sistematizada y especializada para aportar a la comprensión, debate y prevención de esta violencia.

Deseamos insistir en que la lesbofobia o lesboodio, más que describir un miedo irracional hacia las lesbianas, define las actitudes de hostilidad, odio y repulsión que se ejerce contra estas, lo cual encuentra sustento en la ideología del sistema cultural patriarcal y en el régimen heterosexual, propagándose a través de diversas instituciones culturales, como son la religión, la escuela y la familia.

Fuente: Lesbofobia, un análisis sobre experiencias de lesbianas artistas y activistas*

ACLARACIÓN                                                  
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am

Y tú, ¿qué opinas?