Opinión

"Historia de una muerte anunciada"

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

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Todo lo que polariza, paraliza”

Porfirio Muñoz Ledo

Narran los viejos de la política, que en 1988 Carlos Salinas de Gortari ganó la presidencia a través de un fraude, en perjuicio de un Cuauhtémoc Cárdenas, ex gobernador priista de Michoacán y de un panista aguerrido, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, mejor conocido como Maquío, que siendo de derecha, terminó, antes de perder la vida en un “accidente”, abanderando una izquierda democrática que, lamentablemente jamás cristalizó en México.

No obstante la derrota de Cárdenas, la vida política del país cambió, pues el partido hegemónico de aquél momento, tuvo que afrontar el inicio, de lo que 12 años después, sería la primera alternancia… México iniciaba un gran cambio.

Lo que pocos reconocen, son a esos actores que, sin llevarse las 8 columnas de los periódicos, fueron punta de lanza en sus respectivas responsabilidades, al grado de que la primera parte de la década de los 90, estuvo plagada de atentados y homicidios a diversos personajes.

La izquierda tuvo muchos crisoles, sin lograr conjuntarse, pues la guerra entre grupos (muchos les llamaron tribus), hacía difícil pensar que podrían unirse para llegar al poder.

La historia ustedes la conocen, después de 3 intentos, Andrés Manuel López Obrador logró un aplastante triunfo en ese 2018, tras el uso del Big Data, el hartazgo de la población de políticas erradas y casos escandalosos de corrupción, pero sobre todo, de un manejo único de redes, en donde el uso de bots, de manera astuta, influyeron en la decisión de la inmensa mayoría.

Para ganar, Andrés Manuel fue acertado al sumar a las diversas voces, que durante años y aún con ideologías parecidas, luchaban entre ellos, llamando la atención el que reconoció a grandes estadistas como Porfirio Muños Ledo, para generar un proyecto de nación distinto.

Parecía que México cambiaría y sería para bien, pues jamás en la historia democrática de esta nación, un Presidente había arribado al poder con la legitimación tan importante como López Obrador, con un Congreso de la Unión de absoluta mayoría, asemejando el otrora tiempo del máximo esplendor del Presidencialismo Mexicano, en donde su majestad el presidente, tenía a sus pies a diputados, senadores y jueces.

Todo estaba listo y en unos cuantos meses, los homicidios empezaron a subir, la economía cayó, los casos de corrupción crecieron, las mentiras, la guerra de datos que no coinciden, entre los propios órganos de gobierno y una pandemia, que en voz del Presidente, “caía como anillo al dedo”, descarriló la maquinaría y los políticos iniciaron una lucha intestina para subir su popularidad, pero sobre todo, tener el poder absoluto, ya no sólo político, sino de todo tipo, sobre la población.

Porfirio Muñoz Ledo, una voz que, a piedra y sangre, ganó en la historia el derecho de opinar y autocriticar, advirtió que el poder corrompe y que los fines de la cuarta transformación, sufrían una deformación, de inmediato sus propios correligionarios intentaron callar o distraer con su propia voz y con otras más.

La loza caía poco a poco, pues después de haber llegado al poder con una aceptación superior al 70%, hoy, según la encuesta publicada en el mes de abril por El Financiero, su partido cayó al 28%, mientras que PAN y PRI, siguen estancados en un pobre 11 y 8% respectivamente, pero sin perder más adeptos, sino al sigilo de lo que vendrá en los subsecuentes meses.

Quizá por desesperación, quizá por enajenación de poder, hoy el partido hegemónico en el poder, ha lanzado a través de sus representantes partidistas o populares, propuestas que han causado escozor en diversos sectores y que poco a poco demuestran su ansía por eternizarse en el poder.     

Jamás imaginamos que regresaríamos a la época del traidor López de Santa Ana, quien cobraba impuestos hasta por el número de ventanas que tenía una casa, capítulo que ha intentado ser borrado por la historia de México, que inclusive desconoce las 7 Leyes Centralistas que en su momento expidió este sujeto, pero que hoy revivimos ante el amago de propuesta de que el INEGI revise “la riqueza” dentro de los hogares.

La guerra de datos, en la que nos confunden a los mexicanos, sobre la inseguridad y los feminicidios, ha logrado mostrarnos que en este país mueren más por homicidios dolosos que por cualquier enfermedad, incluido el COVID 19; apenas el pasado miércoles 20 de mayo, el Secretario de Seguridad Pública Arturo Durazo, asemejando las mejores épocas de Mario Moreno Cantinflas, intentó justificar el rotundo fracaso de la política en esta materia, sin lograrlo, porque al final los números son fríos.

Su homóloga, en política interior, Olga Sánchez Cordero, tuvo que contradecir a su jefe López, pues la violencia intrafamiliar y los feminicidios también están al alza, y más ahora con el encierro en que se vive por la pandemia.

Los dos millones de empleos prometidos por el Presidente, para el mes de mayo, han tenido como respuesta, un mayor número de desempleo y cierre de empresas, al grado que el gobierno ha iniciado el des confinamiento de varios municipios, pero en los estados los Gobernadores, inclusive de su propio partido, se oponen, ante el creciente número de enfermos y muertos.

La cancelación de las energías limpias, un gran fracaso de la 4T, ha traído que ya 7 gobernadores amaguen con emprender acciones legales, pues se perderían miles de empleos y miles de millones de dólares en inversión y como bien dicen, la confianza del mundo entero sobre México.

Hoy el gran reto que tiene el Presidente, es más allá de montarse en su razón, abrir el diálogo y entender que un porcentaje importante de la población ha dejado de brindarle su respaldo y aun conservando un apoyo extraordinario por otro tanto, lejos de polarizar, debe hacer un llamado, empezando por él, a la unidad en favor de México y evitar la parálisis política, económica y social.  

De otra manera, el 2021 será un año amargo para las familias mexicanas, que sin empleo, sin bienes ni acceso a varios productos básicos, con cobros leoninos de impuestos y sin oportunidades, no votarán en contra de López y MORENA, pero el castigo será abstenerse de votar a su favor, cayendo quizá, a una aceptación como partido, inferior al 15%, y una popularidad presidencial igual a las peores épocas de Peña Nieto… Entonces, México cambiará de nuevo.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

ACLARACIÓN                 
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo. 

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