La vida contagiada

LA MEJOR VERSIÓN DE TI 

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Por: Romina Marín Islas

¿Cómo crees qué es el estar infectado de las nuevas variantes? Qué si unas son más fuertes, qué si otras son más ligeras, ¿qué más da? si donde solo un análisis de laboratorio positivo, te inunda de miedo, te deja sin esperanza, vienen a ti los pensamientos más catastróficos, pero hoy de manera más directa te digo: ¿dónde esta tu fe?

No dejes que se infecte tu mente, mucho menos tu corazón, para que corra por tus venas la esperanza, la fe y la verdad que te hará libre de toda enfermedad y serás salvo, si la mantienes nutrida del buen alimento.

Yo en lo personal, cuando salí positiva, me desmoroné, sentí que se me cayó el mundo, estaba enojada, tuve que procesarlo, lloré mucho, al otro día empecé a ver las cosas de distinta manera, me empecé a llenar de muestras de cariño, de atenciones, fue cuando comencé a sentir agradecimiento, menos miedo, menos queja, solo agradecimiento, honestamente inicié a llenarme del amor ferviente que le tengo a Dios, en el cual yo creo y confío, vi su amor a través de todas las personas que estuvieron pendiente y lo están aún.

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Para empezar, ante un diagnóstico, debes cuidar qué escuchas y qué ves, porque recuerda que donde centras tu atención lo haces crecer. ¿qué semilla siembras en tus pensamientos de miedo o confianza? tú decides a quién le crees.

Aquí te dejo algunas recomendaciones:

  1. Un diagnóstico no es tu destino final.
  2. Agradece todo lo que te ocurre por que de ahí vendrá un mejor estado de ánimo.
  3. Déjate guiar por un buen doctor. (por cierto, agradezco infinitamente al Dr. Jorge Islas Fuentes).
  4. Cuida tu alimentación, pues ¿de dónde sacarás las fuerzas para combatir el virus?
  5. Mantén pensamientos positivos.
  6. Ve esta enfermedad como una oportunidad, quizá necesitabas esta pausa para encontrarte, si es que estabas perdido, no te preocupes muchos nos perdemos y nos encontramos en varias etapas de nuestra vida.
  7. Chécate la oxigenación, la frecuencia cardíaca y la temperatura.
  8. Mantente hidratado.
  9. Cuídate de los cambios de temperatura.

No es mi intención hablarte de religión, porque sólo tú sabes en quién creer, sólo te comparto mi experiencia para que puedas lograr de algún modo ver que, todo lo que nos sucede, viene acompañado de un propósito o de una bendición para convertirte en “la mejor versión de ti mismo”.

Por último, si tú estas atravesando por esta enfermedad, te deseo de todo corazón que tus pulmones se llenen del soplo de vida.

ACLARACIÓN 
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

Y tú, ¿qué opinas?

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