Opinión

La función legislativa y el Estado Nacional

DIÁLOGOS CIUDADANOS

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Por: Esteban Ángeles

El artículo 40 de nuestra Constitución Política prescribe que por voluntad nacional nos constituimos como una República representativa, democrática y federal. Esto inscribe dos conceptos fundamentales, primero, la idea de república implica la cosa pública, lo que a todos concierne, lo que a todos atañe, lo que es de todo el pueblo; y segundo, la naturaleza representativa, presume que el pueblo que la compone, no puede ejercer su soberanía directamente y necesita nombrar representantes a quienes les transmite capacidad para decidir por él y para él.

Esta condición hace relevante el papel que tienen los diputados como representantes populares en la organización de la vida democrática del país y de los estados, ya que, en nombre del pueblo ejercen la soberanía y el poder, estando obligados a cumplir con las obligaciones y atribuciones que les otorga la Constitución General de la República. 
Como vemos, la investidura no es cosa menor. Se asienta en el contexto de “…la máxima organización que centraliza el ámbito de las relaciones políticas en un territorio, un mando político dominado por una estructura burocrática que ostenta el monopolio legítimo de la coacción y coerción” de ahí que los legisladores estén obligados a cumplir la responsabilidad que implica la consecución de los fines del proyecto nacional, contenidos en la Constitución Política. (https://bit.ly/39O7ct2)

Esta condición hace necesario que los ciudadanos, participen debidamente informados en el proceso electoral para integrar el Poder Legislativo, ya que este órgano de poder público es responsable de coadyuvar en las tareas encaminadas a concretar los propósitos del Estado, vinculadas a impulsar el desarrollo nacional; imprimir solidez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento de la economía; y democratizar la vida política, social y cultural de la Nación. Tareas con las que los legisladores consiguen que cobre plena vigencia el “Estado Democrático de Derecho que lo legitima y que basa su organización en la división de poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial”, https://bit.ly/39O7ct2 

Lograr que los diputados tengan claridad de la importancia de los propósitos del Estado Nacional, es una responsabilidad fundamental, porque como representantes populares deben construir la visión que guíe su desempeño para defender con dignidad los intereses de la población, en un contexto de paz y de una convivencia social armónica. Al respecto me permito recomendar a los próximos candidatos, a los partidos políticos y a los ciudadanos, la lectura del trabajo de José Manuel Villalpando César, Los fines del Estado Mexicano (https://bit.ly/3iEm4hz), en el que plantea la necesidad de adicionar al texto de nuestra Constitución Política “un preámbulo en el cual se expresen los fines del Estado mexicano, incluyendo los motivos que nos unen como nación y los principios rectores que regulen la convivencia social,… obliguen a los poderes públicos a lograrlos,…permitan inspirar el orden jurídico nacional y den certeza al modelo de desarrollo nacional conforme a sus postulados,... pues es importante refrendar ante todos los mexicanos la existencia misma del Estado y las aspiraciones de convivencia y progreso.”

Efectivamente, es muy importante que se consignen en nuestra Constitución las razones por las cuales existimos como nación libre y soberana, los motivos de la creación del Estado mexicano, y la obligación de los poderes públicos para conseguirlos. 

Esta lamentable omisión deberá corregirse para que cobre sentido la función legislativa y para lograr que la aprobación de reformas constitucionales y legales sean la respuesta “al fracaso de no haber podido resolver los problemas básicos de convivencia, de satisfacción de necesidades sociales, de libertad, de justicia, de honestidad de las autoridades, de democracia y participación, de proyecto político, de perspectiva económica.” (ídem)
La existencia de este fracaso no puede negarse. Lo que hoy tenemos y lo que hoy somos, no fue lo que quisieron los hombres que nos dieron patria y libertad. Se dice que Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810 dirigió estas palabras: “Mírense las caras hambrientas, los harapos, la triste condición en la que viven, porque nosotros somos los verdaderos dueños de estas tierras.” (ídem) 

Y definió cuáles serían los fines de esta patria libre e independiente, y las obligaciones de sus autoridades: “Establezcamos un congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino, que teniendo por objeto principal mantener nuestra santa religión, dicte leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo: ellos entonces gobernarán con la dulzura de padres, nos tratarán como a sus hermanos, desterrarán la pobreza, moderando la devastación del reino y la extracción de su dinero, fomentarán las artes, se avivará la industria, haremos uso libre de las riquísimas producciones de nuestros feraces países.” (ídem) 

Más tarde en 1813, José María Morelos y Pavón plasmó en los Sentimientos de la Nación, los ideales que darían vida a la nación que soñó en los momentos en que luchaba por su independencia: “Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y a patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto.” (ídem). Además, exaltó la virtud, el saber, el patriotismo, la caridad, la igualdad, condenó los privilegios y abolengos, proclamó la justicia y condenó el abuso y la arbitrariedad. 

Es evidente que no tenemos el país que soñaron los próceres que nos dieron patria y libertad, y nos apartamos del camino que trazaron para México. Por ello, José Manuel Villalpando César propone en este apartado de su ensayo, suscribir “un acuerdo nacional en que se establezcan los fines, razones y principios que queremos para nuestra patria y el compromiso de todos los actores políticos y gubernamentales, de llevarlos a cabo… No es posible que desconozcamos porque existimos como nación libre y soberana… y que no exista en nuestra Constitución mención alguna sobre el particular, cuando en el pasado existieron. Carencia que resalta en el plano internacional, porque la mayoría de las naciones tienen en sus respectivas normas fundamentales, referencias explícitas sobre el objeto del Estado y la responsabilidad de sus gobiernos para lograrlos.” (ídem) 

Agenda 

  • Circula la noticia de que la renuncia de la Directora Nacional de Vacunación se debió a que el gobierno mexicano no ha comprado las vacunas de Pfizer y que se reservó la información porque las que llegaron las obsequió Donald Trump, dice también que la solicitud de México para ser beneficiario del mecanismo COVAX que asigna vacunas a economías emergentes, fue rechazada. 

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