Opinión

La igualdad deportiva hecha pandemia

ASTROS

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Por: Víctor Eduargo Galván

¡La Champions por fin está de vuelta! Luego de varios meses en los que quienes somos aficionados del deporte más popular del planeta sufrimos un aburrimiento colosal –casi igual al martirio llamado Pumas jugando de local en domingo a mediodía– pues acostumbrados a tener fútbol prácticamente toda la semana, nos cayó como maldición la pandemia.

Jugar a puerta cerrada le quita a muchos equipos a su doceavo jugador… la tribuna. No es lo mismo visitar un Signal Iduna Park del Borussia Dortmund vacío que enfrentarse al gran Muro Amarillo. El público pesa y mucho en lo que a los deportes se refiere.

Y si no preguntenle a la Juventus que cayó apenas ayer ante el Olympique de Lyon, en su casa y sin el apoyo de su gente. En un escenario normal, no parecía posible que el gigante italiano cayera ante los franceses, aun con el gol de ventaja que sacaron en tierra gala.

La hinchada tiene dos poderes, el estimulante y el disuasorio; muchas veces estas fuerzas eran un factor decisivo de las competiciones hasta el estallido de la pandemia, la inmensa mayoría de puntos se suelen conseguir en casa y con tu gente.

No creo que haya alguien más indicado para asegurar tal acto que Karl-Heinz Rummenigge, futbolista legendario y presidente del equipo más dominante de las últimas tres décadas en Alemania, el Bayern.

“Si miras los resultados de la primera jornada sin público de la historia de la Bundesliga, a excepción del Dortmund que ganó, los equipos que jugaron en casa perdieron cinco partidos y empataron tres”.

De la misma forma, Rummenigge señala que se pierde la ventaja de jugar como local: “cuando hablo con nuestros jugadores siempre les digo que deben predisponerse muy bien mentalmente porque la atmosfera que se encontrarán es tan distinta que te puede afectar. Esta es la parte más importante de los entrenamientos, porque calidad en la plantilla tenemos en abundancia”.

Jorge Valdano, futbolista legendario pero del Real Madrid quien menciona que todo futbolista tiene “una cuota de vanidad artística, con las gradas vacías es difícil comprometerse ante un espectador remoto”.

De la misma forma, hay otra especie de futbolistas, los que tiene un perfil bajísimo durante los entrenamientos, pero al saltar a un campo a desafiar al público lo hacen con tal grado de excitación que aumenta claramente su rendimiento.

Los futbolistas entrenan para llegar en condiciones físicas aceptables y de la misma forma deberán entrenar mentalmente para enfrentarse a inmensos colosos vacíos. La presión del público hace que te estreses y que fluya adrenalina en ti, al no recibir el estímulo te enfrentas a una situación totalmente nueva que podría resultar contraria a lo planeado y esperado.

Sin una masa social en el estadio, no habrá feedback, nadie le aplaudirá una gran atajada al portero, decenas de miles de hinchas no pitaran al infractor de una falta, ahora solo harán la entrada y no recibirán castigo auditivo. Los futbolistas tendrán que adaptarse para sobrevivir al silencio.

Un punto positivo podrá ser para aquellos jugadores con cierto nivel de timidez, podrán sentirse ligeros, sin presión alguna y muchos que no suelen ser titulares, al saltar de la banca podrían sorprender al mundo y enracharse para superar lo hasta ahora logrado por ellos.

Ahora sí, se verán las verdaderas condiciones de todos los futbolistas, de qué son capaces en un campo que no juega para nadie sino para el mejor, el más veloz, el más hábil, el mejor pensador, el más ágil y para aquellos Astros capaces de capitalizar todas sus habilidades únicas y unirlas a las de sus compañeros para el objetivo común.

ACLARACIÓN                                       
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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