Opinión

La mano que mece la cuna

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

La llamada cuarta transformación ha traído consigo hechos que marcan la historia, sin embargo poca información tenemos de las causas y/o consecuencias de las tomas de decisiones a los más altos niveles.

No es nuevo, el que la mayoría de los mexicanos imaginemos y especulemos sobre acontecimientos que dan rumbos distintos a lo que pensábamos ocurriría.

Hemos hablado de decisiones polémicas que han confrontado a los propios funcionarios federales entre ellos, e inclusive la “corrección de plana” que ha realizado el propio Presidente Andrés Manuel a sus subalternos.

Lo que dejó a todos boquiabiertos, aún y con otras notas a las que los medios nacionales intentaron darle mayor difusión (la detención de un abogado de alto perfil o la reforma político electoral en Baja California para que su gobernador entrante prolongue su estadía en el poder); fue sin duda alguna la renuncia del Secretario de Hacienda y Crédito Público, Calos Urzúa.

Renuncias y reajustes en los gabinetes, no deben sorprender a nadie, pues los movimientos son naturales para ir, poco a poco, perfeccionando las estrategias de equipo en cualquier administración.

La diferencia se realiza, cuando las renuncias son acompañadas de magras acusaciones o duros señalamientos.

En ese sentido, pocos son los casos que registra la historia y que han sido en momentos álgidos para la economía mexicana.

La mayoría no recordará la renuncia de Hugo B. Margain al régimen populista de Luis Echeverria, cuando el peso literal cayó en una de las grandes crisis de los setentas frente al dólar.

En el siguiente sexenio, de igual manera, un gobierno que causó daños irreparables a la economía nacional, fue el de José López Portillo, quien tomó decisiones abruptas al final de su gobierno y dejó sumido al país en la miseria; su última decisión, fue la de estatizar (nacionalizar) la banca comercial, para lo cual requería la firma (refrendo) de su Secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog y quien al no estar de acuerdo, presentó su renuncia.

Coinciden ambas renuncias, con situaciones críticas para la economía nacional; y apenas esta semana, Carlos Urzúa, quien detentaba, aparentemente el poder de decisión sobre las finanzas nacionales, presentó una renuncia, que hizo pública y donde realiza queja directa y cruda en contra de las decisiones del Presidente (acusando de imposición de gente incapaz para manejar temas delicados y estratégicos).

Quiero pensar que en este momento no estamos en el riesgo de que se hunda el barco económico como lo sucedido en los gobiernos ya citados, pero llama poderosamente la atención que distintos medios de comunicación, han vertido teorías diversas sobre quiénes son los personajes “influyentes” que no permitían al ahora ex Secretario cumplir a plenitud con el encargo. 

El propio Presidente de la República ha salido al paso y ha dado nombres, pero algunos de estos no coinciden con funcionarios “menores” dentro de la propia Secretaría y que en la práctica hemos visto que toman decisiones sin consultar a su jefe inmediato.

El costo, parece estar en riesgo, pues apenas el pasado viernes, ya salió al frente Andrés Manuel para declarar que no se avizora recesión en la economía, lo que es un signo grave, pues para que el Presidente salga por encima de su equipo a intentar brindar seguridad a los mercados, nos hace pensar que algún riesgo existe.

No obstante, la pregunta del millón, es sin duda alguna ¿Quién o quiénes son los personajes tan poderosos que mecen la cuna, como para tratar temas hacendarios, directamente con el titular del ejecutivo? Sin importar sí hay o no, un responsable de la Secretaría que, en términos del dinero nacional, es la más importante. 

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

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