La transformación de México

DESDE EL PROYECTOR

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Por: Mariano Bouchot

Ya pasó. Se han celebrado las elecciones más grandes de la historia en nuestro país. La jornada ha sido memorable. La participación del electorado fue amplia. La sociedad, en todos sus niveles se ha manifestado a través del voto.

Pero, ¿qué pasa después de la gran elección? México va rumbo a una transformación. Más allá del eslogan usado por la actual administración presidencial, lo que sucedió el pasado domingo 6 de junio, se significa como el suceso que dará paso a la metamorfosis de la nación.

Los que trabajamos en los inciertos campos del arte y la cultura, tenemos que ampliar el criterio y asumir lo que ya está sucediendo. No podemos continuar con pensamientos decimonónicos, no podemos seguir con acciones oscurantistas para continuar con las labores de nuestra parcela.

La labor del gobierno de México, debe poner especial atención hacia las artes. Un país no se puede transformar solo con los elementos jurídicos y legales que dicta o no la Constitución. La transformación se debe hacer acompañar de los intelectuales, de los que crean, de los que buscan en el arte las respuestas que plantea un hecho como el que vivimos.

Los que no pertenecemos a ninguna esfera del poder político, debemos exigir congruencia entre el discurso de transformación y los hechos. Debe existir coherencia entre el discurso y las acciones. Sin duda alguna, uno de los puntos más endebles de la presente administración federal, es el campo cultural.

Es tiempo de corregir los traspiés. Desde los más elementales, como pueden ser las publicaciones erróneas en redes sociales; hasta los más profundos como la mala gestión de algunos funcionarios de las áreas culturales federales.

El papel de los creadores no debe ser tan burdo como levantar la mano desde un sofá y exigir soluciones o respuestas. La labor de los creadores artísticos, y de los promotores de la cultura, debe ir más allá del activismo en redes sociales, que tan cómodo resulta para las mayorías.

Sé que ningún diputado o diputado federal o local, electos o reelectos, leerá esta columna. Simplemente porque no se trata de grilla política que tanto les gusta. Pero si llegaran a leer, les sugiero que se acerquen a los artistas y promotores culturales de los distritos que representan. Ya ganaron las elecciones, ya están consolidando la transformación política que anhelaban.

Ahora es momento de que trabajen al lado del pueblo, de que bajen del pedestal. Es momento de dejar la soberbia. Señoras y señores diputados, locales y federales, recuerden que el pueblo, pero también el pueblo quita.

ACLARACIÓN                                                  
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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