Las medidas de Porfirio Díaz para frenar una pandemia

EL TLACUILO

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Por: Arturo Moreno Baños

La pandemia de peste negra que frenó Porfirio Díaz antes de volverse una calamidad nacional se desató en Mazatlán en el estado de Sinaloa y fue traída por una embarcación proveniente de San Francisco en diciembre de 1902. Al igual que la pandemia actual de COVID-19, la peste bubónica llegó a costas sinaloenses; había iniciado en China en 1894, en específico, en la provincia de Yunnan y en la comarca de Quan-Sien.

Por lo que el presidente ordenó inmediatamente una estrategia y un plan muy severo para evitar que la pandemia afectara a todo el país y se convirtiera en un problema de salud para los mexicanos.

La enfermedad dejó centenares de fallecidos e infectados, entre 1896 y 1914 la peste bubónica mató a cerca de 8, 000,000 de personas en el mundo. Los afectados en Sinaloa, sin embargo, fueron 529 muertos de 738 enfermos registrados (algunas versiones refieren alrededor de 2,000 fallecidos). Para aquella época, Mazatlán tenía 18,000 habitantes, de los cuales huyeron 12,000 por temor a la pandemia.

Las medidas llevadas a cabo por el presidente Porfirio Díaz coordinándose con el general Francisco Cañedo gobernador de Sinaloa dieron frutos. Fueron benéficas para controlar la pandemia que asolaba Sinaloa y así no permitir la propagación de la enfermedad frenándola radicalmente aislando a la población contagiada. 

Curioso el término “aislar” que es el acto de llevar al contagiado a una isla para resguardar al resto de la población y evitar la propagación de la enfermedad. Para apartar a los enfermos era la función de un lazzaretto, como el de la isla de Belvedere en Mazatlán que se sabe estaba adjunto al sitio conocido hoy día como isla de Piedra. No es que fuera una ínsula alejada del puerto, la llamada isla de Belvedere tiene rasgos, más bien, de islote, un lugar que a principios del siglo pasado era dispuesto para resguardar a los enfermos de afecciones contagiosas.

¿Qué era un lazareto?

Los lazaretos eran centros de reclusión para enfermos de males contagiosos y fueron muy comunes en México tras la llegada de los españoles, pues los europeos trajeron consigo varias enfermedades que requerían el aislamiento de las personas para contener la propagación. En las ciudades costeras se ocupaban para poner en cuarentena a los viajeros infectados o sospechosos de algún mal infeccioso.

“La palabra lazzaretto se refiere a san Lázaro, que enfermó de lepra, aunque también podría ser una alteración fonética del nombre de la isla de Santa María de Nazaret”, según explica Alessandro Giraudo en su libro “Cuando el hierro era más caro que el oro” (2016).

Medidas extremas para tiempos convulsos, ¿Tú lo crees?... Sí yo también.

ACLARACIÓN                                                   
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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