Opinión

Leonardo Arturo y la humildad de un cineasta

DESDE EL PROYECTOR 

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Por: Mariano Bouchot

Hace algunos años, David Trueba, director español, manifestaba que no les gustan los directores dictadores, esos que son más importantes que sus películas. También afirmaba que el director de cine debe ser más humilde y dejar que la película sea más importante que él.
En todos los años, ya muchos, de mi recorrido por el mundo del cine, he conocido muy pocos directores con las características mencionadas por David Trueba. Las generaciones más recientes de cineastas, no son más humildes que las anteriores.


En la constate búsqueda de directores y películas hechas por  nuevos directores mexicanos o latinos, llegué al título: Cometa – él, su perro y su mundo. Resultó todo un caso digno de estudio. Esta película, dirigida por Leonardo Arturo, se estrenó en diciembre del 2017, con presencia en 300 pantallas de nuestro país.


Me fui enterando del proceso de su realización, gracias a las redes sociales y a una exitosa campaña de crowdfunding o financiación colectiva, logró Leonardo Arturo reunir un presupuesto de rebasó el millón de pesos, para producir esa película. Un bajo presupuesto comparado con otros títulos nacionales, que ocupan el mismo o menos número de pantallas comerciales.


Cuando conocí a este director, fui testigo de la gran atracción que generó Cometa… platiqué con él de aspectos muy básicos, quizá hasta vagos. Me rebasaba la capacidad de sorpresa por ver a un director de cine diferente, apartado de los marcos pretensiosos, típicos de muchos de los nóveles cineastas. Vi a un director muy cercano al público, platiqué con un ser que en sus palabras y actitudes proyectaba humildad.
Con el paso del tiempo y charlas de por medio, me fui enterando por la propia voz de Leonardo Arturo, sobre su historia de vida. Me sorprendí todavía más y me identifiqué con el personaje. Gran parte de su formación profesional ha sido autodidacta, ha vencido obstáculos de cualquier índole, para abrirse camino en el complejo y cerrado mundo del cine mexicano.


Tengo la certeza de que el éxito como realizador para él, continuará con sus siguientes películas. Tiene una visión muy apartada de esnobismos y clichés. La humildad de su cuna le permite no ser ese director convertido en dictador. Leonardo Arturo representa a una nueva generación de directores mexicanos que no aspiran ni sueñan con ser autores ininteligibles.


Gracias Leo, gracias por recordarme que la humildad es el camino que conduce a la grandeza del ser. Es un privilegio poder decir que soy tu amigo. Gracias por tenderme la mano. Sigamos contando historias.

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