¿Llegaremos vivos a las elecciones del seis de junio?

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Por: Víctor Valera

Ante los niveles más altos de la pandemia de COVID-19, la pregunta para los partidos políticos no es si los contagios disminuirán a tiempo para iniciar sin riesgo las campañas electorales, sino quienes llegarán vivos a las elecciones del seis de junio. 

Si usted acepta el argumento de que las celebraciones y reuniones de fin de año nos colocaron en esta situación crítica, también es viable afirmar que las elecciones de presidentes municipales fueron un escalón que todos subimos para llegar a estas alturas de la curva de la epidemia. 

Elecciones que se suspendieron el año pasado y se reanudaron ante la insistencia, ahora podría calificarse de siniestra, de las autoridades electorales que pareciera no importarles los muertos que provocaron las votaciones marcadas por el abstencionismo.

Ante este panorama de contagios, que se ha extendido durante meses y no terminará al corto plazo, lo sensato sería suspender el proceso de diputados federales y locales para salvar vidas en Hidalgo. 

Pero la experiencia demuestra la irresponsabilidad del Instituto Nacional Electoral (INE) y su homólogo en el estado, quienes como verdaderos epidemiólogos afirmaron que la elección en Hidalgo no aumentó los casos de COVID-19, luego que varios de sus trabajadores resultaron infectados. 

Uno espera sensatez de estos organismos electorales, pero difícilmente darán muestras de empatía desde la comodidad de sus oficinas. Ya ni siquiera decepcionan, porque no es posible que actúen de otra manera. 

Las imágenes del anterior proceso electoral quedan para la anécdota y advertencia de lo que viviremos durante estas futuras elecciones.

Actos proselitistas en apoyo al candidato y cierres de campaña con cientos de personas, festejos con grupos musicales, caravanas, marchas, concentraciones que ahora son un eco tétrico y desafortunado ante las actuales cifras de muertos por COVID-19 y una amenaza de lo que vendrá.

Muchos pensamos que en julio de 2020 acabaría la pandemia para recuperar poco a poco la normalidad de nuestras vidas, pero llegó diciembre y nos vimos en la etapa más dura de la pandemia. Enero pinta para peor.

Cada hora superamos el horror del día anterior, nos enteramos de un nuevo contagio, cercano a nuestros seres queridos, y no acabará pronto.

ACLARACIÓN                                                
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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