Opinión

Llenando vacíos

SOLILOQUIO

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Por: Leticia Saavedra Nesbaid

Cuando rompes un poco con la moda de comportamiento, cuando no te interesas por las mismas cosas que a la mayoría importan, o simplemente cuando no percibes tu alrededor ensimismado en tus propios conflictos, de repente caes en cuenta que somos definitivamente una sociedad consumista, de las necesidades creadas por otros, ni siquiera de las propias.

Con exceso de trabajo y una semana complicada, días de descanso y exceso de gente en la calles comprando, la noche de ayer decidí interrumpir toda actividad  laboral y cenar en compañía de una amiga, quien junto conmigo disfruto un rico pozole, algo  fastidiadas y agotadas pasamos por una crisis de risa  nerviosa que si he der ser sincera no recuerdo ni cuál fue su origen, hasta un estado de aparente calma,  al final de la velada recibimos la cuenta por parte del mesero quien nos dio el precio original de nuestro consumo y un descuento, al principio ambas nos quedamos viendo intentando entender el porqué de esta situación, cuando  vimos un letrero pegado que decía que por el buen fin había descuento en el consumo,  cierto y aunque parezca increíble, a pesar de vivir en este país  y estar absorta de anuncios sobre el buen fin, a mi vida llego este fin de semana como cualquier otro lleno de trabajo y pendientes, con clases, tareas , proyectos  y claro esta no me di por enterada de esta situación.

En todos lados escuchaba comentarios como: no gasten de más, piensen y planeen sus compras, hay buenas ofertas, en las calles, podías ver gente haciendo filas y filas en centros comerciales, varios incidentes automovilísticos, como consecuencia de la euforia de las compras, gente comprando un montón de artículos innecesarios, o pagando a crédito artículos de primera mano que se terminarían mucho antes de terminar de pagarlos, en fin, un montón de anécdotas por contar al respecto.

Pero… ¿por qué la gente se siente tan feliz al realizar estas compras?, en los últimos meses he recibido comentarios de un sinfín de clientes que me comentan la crisis que están pasando, mis proveedores,  y amigos más cercanos están padeciendo de flujo de efectivo, yo misma me siento en un remolino financiero, y tal pareciera que este tipo de promociones se convierte en un espejismo que te hace feliz temporalmente en periodos cada vez más cortos y que  crea una adicción.

¿De verdad se requieren tantos aparatos electrónicos?, de verdad se requiere tal o cual marca, es posible que un celular cueste lo mismo que un coche, que un auto de lujo tenga el mismo precio que una casa pequeña, hace unos años deje de consumir ciertos productos, esperando comprar hasta que fuera sumamente necesarios cambiarlos, para mi sorpresa cuatro años después, el costo de la mayor parte de productos se triplico, cuando percibí que era momento de ofertas decidí realizar mis compras,  sin embargo  me di cuenta que muchas empresas disfrazaban el buen fin subiendo sus costos  y que en realidad muchas ofertas solo eran interesantes por sus meses sin intereses, que somos una población que consume solamente utilizando el crédito,   y que los productos que más se vendían eran electrónicos,  nuevamente me volví a cuestionar el comportamiento de los consumidores, y su afán por comprar  a pesar de no tener dinero.

Por estas razones comparto con ustedes algunos puntos importantes a considerar para sobrevivir este buen fin, ofertas de internet, black Friday, y temporadas navideñas.

Compara precios, verifica características y precios ofertados, incluyendo tarifas o cargos especiales, recibe comprobante de compra y garantía; Cuestiónate sobre la trascendencia de adquirir ese artículo, la importancia de comprometer tus futuras ganancias, en un producto que cuando termines de pagar ya no valdrá ni la mitad, no compres artículos perecederos a meses sin intereses, y por último y el más importante, cuestiónate ¿Qué vacío estas llenando con esa compra?.

Y tú, ¿qué opinas?