Opinión

Lo que pudo ser y sí fue

DESDE EL PROYECTOR 

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Por: Mariano Bouchot

¿Qué es una ucronía? Es la reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. Según la definición que otorga a esta palabra el Diccionario de la Real Academia Española. Según yo, es lo que puedo ser y sí fue, por lo menos en el universo ficticio de la literatura y el cine.

En 1857, el filósofo francés Charles Renouvier imaginó que el Imperio Romano nunca se había convertido en cristiano, en una obra titulada Uchronie, un término que Renouvier inventó para designar “[une] utopie des temps passés”, una utopía del tiempo pasado. Así lo afirma Paul K. Alkon en su texto publicado en 1987 “Origins of Futuristic Fiction”.

Desde el origen de la palabra escrita, han existido textos con características propias de la ucronía. Pero fue hasta el siglo XIX cuando se erige como un género literario. Casi siempre asociado con situaciones bélicas, gestas marciales o épicas reconstruidas.

En realidad la ucronía es algo más simple. Todos los pensamos, todos imaginamos una situación o una cadena de hechos, basada en la conjugación temporal del hubiera. Es la alternativa a la realidad. Es sumergirse en el amplio universo paralelo del “¿Qué hubiera pasado si…?”

Todos hemos pensado en qué hubiera pasado si elegíamos un camino en el lugar del otro, o en qué hubiera sucedido si tomábamos el primer vagón y no el de atrás. Eso se ha denominado en el género de las ucronías, como punto Jonbar o punto de divergencia. Este término surge de un personaje de la novela La legión del tiempo, autoría de Jack Williamson; John Barr, tiene que elegir entre tomar un imán o una piedra, cualquiera que sea su elección, lo conducirá a mundos diferentes. Es únto de inflexión en la historia, en nuestras historias.

Títulos como: Patria (Fatherland), de Robert Harris; La máquina diferencial, coautoría de William Gibson y Bruce Sterling, dos genios del género ciberpunk; o 22/11/63 del magistral Stephen King; son ejemplos de la ucronía literaria. En el cine, la película del 2009, escrita y dirigida por Quentin Tarantino, Inglourious Basterds, es un referente del género. El mismo Tarantino volvió a mostrarnos una alternativa de la historia con su más reciente obra: Érase una vez en… Hollywood.

Puertas corredizas, película de 1998, dirigida por Peter Howitt; Destino oculto, de Geroge Nolfi, del 2011; o Groundhog Day (El día de la marmota), cinta de 1993,  de Harold Ramis; nos dicen que no solo la condición del hubiera pudo cambiar la historia del mundo, también pudo girar las pequeñas historias de simples inviduos.

Las resultantes de la pandemia que nos agobia y del ya imperecedero confinamiento, nos hacen pensar en los “hubieras”. Qué pasaría si hubiéramos tomado aquel otro camino, aquella otra elección, aquel otro rumbo. ¿Qué hubiera pasado?

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