Opinión

Los Dioses que olvidaron su divinidad parte 2

SEMILLAS ESTELARES

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Por: Antonio Alcaraz

Somos más que seres humanos y venir a encarnar a este mundo, como seres divinos, es un reto. Lo digo así porque cuando se está aquí, ‘recordar quién eres’ y ‘cuál es tu origen divino’ es realmente un desafío, ya que en el mundo “de las formas” todo parece estar enfocado a que olvidemos nuestra esencia más profunda.

Esto viene a cuenta porque desde que nacemos se nos enseña a confiar únicamente en lo que se percibe a través de los sentidos: vista, tacto, gusto, oído y olfato. Además, nos dogmatizan con estructuras sociales, religiosas y culturales que nos apartan y limitan de la naturaleza eterna.

Se suma la visión científica y lógica en la estructura mundial que se ha permeado en todos lados generando que haya gran escepticismo sobre la habilidad de ver más allá de la realidad sensorial y física.

NOS LLAMAN LOCOS

“Ver con el ojo interno, sentir o intuír con el corazón, es descartado como irreal, como supersticiones tontas; ésta es una gran paradoja, porque solamente en estos niveles de consciencia descubres quién eres realmente”.

Por ello digo que venir a encarnar aquí es todo un reto ya que también, el ambiente es denso (atómicamente hablando) y resulta incómodo estar dentro de cuerpos humanos (son como trajes de astronauta) en los que hay límites.

¿POR QUÉ VENIMOS A ESTE MUNDO?

Como lo comenté en la columna pasada, en cada uno de nosotros “hay UN SER ETERNO, el mismísimo DIOS JUGANDO A OLVIDAR SU DIVINIDAD”. Tú y yo somos DIOS viviendo múltiples realidades y múltiples verdades a la vez las cuales se entrelazan, viendo la creación desde distintos ángulos.

Ahora bien, el ALMA es como un vehículo, que utiliza el espíritu, “y quiere saber cómo despertar en esta Tercera Dimensión (3D), en la que muy fácilmente puedes olvidarte de ti mismo de manera muy profunda, alejándote totalmente de tu esencia”.

EL ALMA QUISO ESTAR AQUÍ

Pero, EL ALMA quiso estar aquí. Está trabajando para desarrollarse a través del tiempo, pero no esa clase de tiempo que se conoce en la tierra (que es la oxidación de la materia), es el tiempo de la eternidad, que es inmensurable.

Esto que llamamos vida es un camino de redescubrimiento, no de aprender, sino de recordar. Aunque también hay seres que venimos aquí a cumplir misiones específicas, justo en este momento, hay muchos encarnados.

CONTINUARÁ…

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