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Los guerreros de primera línea

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

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Aquel que tenga salud, tiene esperanza; y aquel con esperanza, lo tiene todo”.

Proverbio Árabe

A finales del año 2019, todos celebrábamos la culminación de un año complejo para la economía nacional, pues el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), fue de CERO.

La esperanza era, sin dudarlo, que este 2020, vendrían mejores oportunidades para todos, pues en materia de salud, el trago amargo para familiares de niños con cáncer, así como a miles de pacientes que quedaron sin productos básicos para su atención, cambiaría diametralmente.

Nadie vio venir un año de desgracias, en el que, como consecuencia de una pandemia, la violencia contra las mujeres se potenciaría, las muertes por delitos dolosos crecerían, la economía tendría una contracción histórica, pero sobre todo, viviríamos con temor e incertidumbre por contraer una enfermedad.

Años antes, ya los productores de películas de ciencia ficción, nos hacían imaginar un mundo de zombis, producto de algún raro virus, en el que “los sanos” huían y se encerraban para evitar contagios y ataques.

La realidad nos alcanzó y sin llegar a imágenes sangrientas hollywoodenses, caímos en el encierro y en el cambio total en la forma de vivir, pues en muchas partes del mundo, la población tuvo un encierro, en promedio de 4 a 6 meses, sin que la pandemia termine, pues a nivel global, superamos los 30 millones de contagios y estamos en promedio, en un millón de defunciones.

Si revisamos cifras globales, el número de decesos, en comparación con los más de 7 mil 500 millones de seres humanos, es infinitamente menor a lo que cualquier historia de terror prevería.

No obstante lo anterior, los decesos son muchos, en comparación a cualquier estrategia planteada por algún país, para combatir la enfermedad, pues se esperaba, que la contención de la enfermedad se diera antes y las defunciones fueran menores.

En México, aun con casi de 700 mil contagios y 72 mil decesos, quienes han confrontado la enfermedad ha sido el personal de salud, tanto en clínicas públicas como privadas, y a pesar de esto, en lugar de recibir el reconocimiento social, han sido objeto de vejaciones y agresiones de todo tipo.

Apenas ayer, se conmemoró un aniversario más de los sismos del famoso “19 de septiembre”, en el que los mexicanos demostramos tener un corazón de oro y una solidaridad que ha llamado la atención de muchos países del mundo; sin embargo, cuando hablamos de COVID 19 y el trato al personal de salud, tenemos que agachar la cabeza, pues hemos sido un pésimo ejemplo para el mundo entero.

La revista científica The Lancet, publicada en el Reino Unido y que tiene importante fama internacional, señala que México es el país, en el mundo, con el mayor número de muertos, dentro del personal de salud, como consecuencia de la pandemia.

A pesar de señalar diversas causas, destaca que las principales corresponden a la ausencia de equipo básico de protección para los trabajadores, en los primeros meses de propagación de la enfermedad, además de la falta de pruebas de detección de la COVID 19, lo que impidió saber sí se estaba en contacto con enfermos.

Según datos de la revista científica en cita, a principios de septiembre de este año, más de 1320 trabajadores del sector salud han fallecido, como consecuencia de la pandemia, cuando en el vecino del norte (Estados Unidos), han fallecido alrededor de 1040, pero con un número de enfermos exponencialmente mayor (casi 7 millones de enfermos y prácticamente 200 mil defunciones).

Tomando en consideración que el H1N1 (influenza) ha regresado, como cada temporada otoño – invierno, y que no tendremos una vacuna 100% comprobada y aprobada, hasta finales de junio del año entrante, aun y que todos estamos hartos del aislamiento y las medidas de prevención, no podemos bajar la guardia, pero sobre todo ser inconscientes en el trato y cuidado del personal de salud.

De manera increíble, a diario sabemos de una fiesta o convivencia multitudinaria, pero no hay quien haga algo al respecto, pues nadie quiere confrontarse con otras personas, mientras que al frente de la batalla, los médicos, enfermeras y personal de apoyo, se debate por nosotros.

No culpemos a hospitales y personal de salud de falta de atención, si como sociedad, no actuamos para evitar la propagación del virus.

Desde esta sencilla columna, el reconocimiento a nuestros guerreros de la salud, que arriesgando su propia vida y la integridad, inclusive de sus seres queridos, no nos han dejado solos, demostrando que, en este país, tenemos héroes con nombre, profesión, oficio, pero sobre todo vocación y compromiso por la vida y la salud de México.  

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

ACLARACIÓN                                            
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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