Opinión

Luz en el túnel

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

La mayoría de los mexicanos comprendimos en aquel mes de julio del 2018, que la gente estaba cansada de un régimen que representaba halitos de corrupción; con grandes escándalos en PEMEX, la Casa Blanca, la Estafa Maestra, ex Gobernadores con actos inmorales e injustos…

El voto fue lapidario y se respiró, en general, aires de esperanza, en donde las promesas que se hicieron animaron a más de uno.

Se dijo, entre otras tantas cosas, que los apoyos al campo, a discapacitados, a los jóvenes, a los pobres, a la empresa, a la salud, y muchos más, fluirían a diestra y siniestra.

Quienes preguntaron desde campaña y después como Presidente electo y ahora en funciones, el cómo lo haría, la respuesta fue simple: Atacando la corrupción.

El primer semestre de este año, dejó amargos resultados en materia económica, pues los ingresos bajaron, las deudas se incrementaron y el crecimiento del país fue menos que marginal; apenas el 0.1%, lo que significa que por cada $100 pesos, se creció apenas 10 centavos.

El significado de esto es que no sólo no hubo un crecimiento real, sino inclusive la economía se desaceleró; los números fríos así lo atestiguan, Wal-Mart y Bimbo fueron los primeros en anunciar la baja significativa en sus ventas, la respuesta presidencial fue que era un complot empresarial el mal informar al pueblo de México sobre sus ganancias.

Después vino la industria de la construcción que se contrajo arriba del 5.5%, cifra más alta en los últimos 13 años, seguida por la industria de la manufactura, el campo y otros sectores, hasta que al fin el INEGI nos dio el dato que confirmaba la caída de la economía mexicana.

Siendo pesimistas, podríamos pensar en que para diciembre, seremos testigos de una recesión, con todo lo que esto implica, es decir, salida de capitales, cierre de empresas, pérdida de fuentes de empleo, encarecimiento de productos, devaluación de la moneda, etc.

No obstante lo anterior, y como mexicanos, hoy más que nunca debemos mostrarnos solidarios, tanto con el sector privado como con el público, pues el plan que ha planteado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, nos da una luz al final del túnel.

Cuando a finales de los años 20, del siglo pasado los Estados Unidos cayeron en recesión, fue el gasto público lo que los sacó abantes; el plan del Gobierno Mexicano va en el mismo sentido.

Realizar un gasto conjunto en todos los sectores para que la economía se “mueva”. Para lo cual requerirá justamente evitar la corrupción, esto es, cumplir la ley, licitar las obras y adquisiciones, repartiendo entre varios proveedores las compras, el pago oportuno de la deuda pública y sobre todo evitar la confusión entre el Presidente y su equipo, pues a diario el titular del ejecutivo realiza una declaración y sus subalternos otra en sentido contrario.

Si hay salida y debemos dar nuestro voto de confianza a quienes la mayoría de los mexicanos que salieron a votar, eligieron como nuestro Presidente, sin embargo esta confianza no debe ser ciega, sino dirigida, respetuosa y bien encaminada.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

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