Opinión

Marcha autónoma, no de la Autónoma

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Por: Florentino Peralta

En un hecho inusitado, miles de jóvenes universitarios salieron a protestar por la desaparición (o no localización) de algunos de sus compañeros, así como por los asesinatos de mujeres, tipificados como feminicidios.

Pero en esta ocasión, la movilización realizada hace unos días en los alrededores de palacio de gobierno no fue orquestada desde la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), de hecho el discurso le fue adverso.

Exigieron respeto a su derecho de libertad de pensamiento y asociación, pidieron frenar el hostigamiento, represión institucional y simbólica que se ejerce contra quienes han decidido alzar la voz frente a la insensibilidad.

Reclamaron también al rector, Adolfo Pontigo el uso faccioso de recursos para favorecer a un grupo político y pidieron que sean destinados a infraestructura en materia de seguridad en todos los planteles de la institución.

Demandaron la expulsión inmediata para quienes al interior de la UAEH ejerzan acoso, hostigamiento, abuso sexual y cualquier tipo de violencia de género (práctica ya sistemática) contra alumnas, administrativas y docentes.

Pese a la advertencia de la máxima casa de estudios de Hidalgo, realizada a través de algunos operadores mediante Whats App, las y los jóvenes se atrevieron a marchar el jueves pasado para leer y entregar su pliego petitorio.

Dicho texto fue entregado en la sede del Poder Ejecutivo, donde horas más tarde celebraron una reunión con autoridades estatales para exigirles que presenten un informe sobre el estado que guardan los casos de desaparición.

Requirieron que el procurador general de justicia, Raúl Arroyo atienda cada uno de los expedientes y que el secretario de Seguridad Pública, Mauricio Delmar informe las deficiencias del programa estatal para combatir el delito. 

Alumnos de la UAEH, así como de otras instituciones públicas y privadas que se conjuntaron, pidieron además la declaratoria de Alerta de Género y que no oculten la crisis de violencia bajo el discurso de los hechos aislados.

¿EL DESPERTAR?

Quienes marcharon el jueves pasado por el primer cuadro de Pachuca no se amedrentaron ya ante las advertencias universitarias, aunque la máxima casa de estudios haya dispuesto personal para fotografiarlos e infiltrado unos cuantos provocadores con el rostro cubierto. Su voluntad para reclamar a esa institución y al gobierno del estado los hechos violentos recientemente registrados fue superior. Esta generación, calificada como apática, decidió hacerse escuchar ante situaciones que los y nos atemorizan, pero igualmente podría significar quitarse la correa impuesta desde hace ya varias décadas. Todo tiene un principio.

Y tú, ¿qué opinas?