Mexicanos de mentira y de adeveras

EL NÚMERO 12

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Por: Carlos Castelán

Qué tal mis queridos lectores, les doy la bienvenida a un número más de esta su columna de confianza. Entre ayer y hoy se desató la polémica con la inminente convocatoria de Rogelio Funes Mori a la Selección Mexicana de Futbol para afrontar la Copa Oro.

Diversos medios, y en especial el corresponsal de ESPN John Sutcliffe, han comentado que todos los papeles del nacido en Mendoza ya están arreglados, por lo que se ha convertido en ciudadano mexicano con todas las de la ley.

Ahora, solo falta que el seleccionado nacional convoque al argentino para integrar a los anales de la historia el nombre de otro futbolista nacionalizado que viste la camiseta del cuadro Tricolor.

 ¿Tiene Funes Mori créditos suficientes para ser seleccionado mexicano? La respuesta es más que positiva. “El mellizo” desde su llegada a México en el 2015 ha demostrado ser uno de los delanteros más prolíficos y determinantes de la Liga MX y sus históricos 121 goles con el cuadro de Monterrey lo avalan.

Es cierto, el torneo pasado fue quizá de los más flojos en su carrera, pero más floja ha sido toda la carrera de Giovanni Dos Santos y le valió para asistir a tres mundiales.

Fuera de los números y el rendimiento, hay una cosa clara, el discurso patriotero será la principal crítica hacia Rogelio, pues en más de un panel deportivo se han posicionado distintas voces en contra de su convocatoria por el simple hecho de ser nacionalizado, como si no fuese un “mexicano de verdad”.

Este linchamiento patriótico no es nuevo. Recuerdo que desde los tiempos en que Javier Aguirre llevó a Gabriel Caballero al Mundial Corea/Japón 2002 los gritos desesperados porque le había quitado el “sueño” y el lugar a un mexicano no se hicieron esperar.

Incluso cuando el legendario Antonio Naelson “Sinha”, ídolo absoluto del Toluca y el futbol mexicano, asistió al Mundial Alemania 2006, hubo quien se atrevió a cuestionar su llamado con todo y que era por mucho el jugador más diferencial de la liga junto a Vicente Sánchez.

En la era del sueco Sven-Göran Eriksson la polémica sí que tenía cabida, pues el bueno de Sven implementó casi como regla el meter a un nacionalizado por convocatoria, trayendo por vez primera (y casi única) a jugadores como Leandro Augusto (que, con todo el dolor de mi corazón, no tenía nada que hacer ahí), Lucas Ayala, Matías Vuoso y quizá el más asentado, Sinha.

Tampoco se me olvida el paso del troncazo del Guille Franco por la selección, que también le alcanzó para ir a dos mundiales solo por jugar en el viejo continente con el Villarreal y West Ham respectivamente.

Regresando a nuestro tema, creo que la convocatoria de Rogelio Funes Mori es lógica, un jugador que ha dejado un legado importante de goles y títulos siempre tendrá cabida en la selección, haya o no nacido en tierra azteca.

El mundo en cierto sentido cada vez cuenta con menos líneas, y si a muchos estadounidenses les decimos paisanos (porque lo son), si cada las visorias se centran más en los jugadores jóvenes con doble nacionalidad, ¿por qué no aceptar que el mellizo se ha ganado una convocatoria para demostrar lo que tiene?

No olvidemos que Gerardo Martino nunca ha tenido empacho en llamar a naturalizados, durante su paso por la selección de Paraguay convocó a varios argentinos, consolidando uno de los combinados más fuertes de Sudamérica.

El balón está por caer en la cancha de Funes Mori, y de él dependerá forjar una carrera prolífica con la selección y mantenerle calientito el lugar a un Jiménez que lucha por recuperar su carrera en Inglaterra.

¡Hasta la próxima!

ACLARACIÓN                                                  
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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