Opinión

Música y sueños

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Por: Luis Lailson

¿Alguna vez te has puesto a pensar en la relación entre la música y los sueños? A simple vista, pareciera que poco tienen que ver un concepto y otro, pero nada más alejado de la realidad.

En un reciente estudio desarrollado por la Universidad Johns Hopkins y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, se comprobó que la improvisación musical y los sueños son procesos cerebrales muy parecidos. 

Sin duda, la improvisación es un recurso bastante importante al momento de la creación musical, sobre todo en géneros como el jazz, esto sin demeritar a la disciplina, el estudio y la práctica. 

Ahora, Charles Limb y Allen Braun, de las instituciones ya mencionadas, han descubierto que nuestro cerebro funciona de manera muy similar durante la improvisación musical y cuando genera sueños.

Se examinaron los cerebros de algunos músicos con máquinas de resonancia magnética al tiempo que estos interpretaban algunas notas pensadas en ese momento. Al analizar los resultados, los científicos notaron semejanzas en la actividad cerebral con aquella que en estudios previos se había identificado con los sueños. 

Hasta este punto, los datos arrojados parecen bastante alejados de quienes no se desarrollan directamente con la creación musical, pero no es así. Vijay Iyer, quien tiene la doble ventaja de ser jazzista y doctor en ciencias cognitivas, agregó al estudio un tercer elemento de comparación: la conversación, que es una actividad que de algún modo es espontaneidad pura y sumamente cotidiana, en otras palabras, la improvisación es cosa de todos los días.

Por otro lado, en otra investigación sobre música y el cerebro realizada en la Southern Methodist University de Dallas, un equipo de científicos analizó cómo el cerebro aprende y retiene habilidades motoras para la interpretación musical. 

El estudio demostró que pianistas que habían ensayado una nueva melodía y después durmieron durante toda la noche mejoraron su proceso de aprendizaje musical de la pieza. Sin embargo, esto no ocurrió cuando los pianistas ensayaron dos melodías similares, una detrás de otra, y luego durmieron. En este caso, cualquier aumento en la velocidad e interpretación de las piezas alcanzado el día anterior desapareció. 

Sorprendentemente, se constató que cuando los pianistas ensayaban dos piezas musicales similares, y después practicaban de nuevo la primera melodía, sus habilidades tras una noche de sueño habían mejorado, pero solo para la primera pieza. Estos resultados han señalado que el cerebro sigue procesando el aprendizaje de una habilidad motora nueva, incluso cuando ya ha concluido el entrenamiento activo. Este aprendizaje se sigue produciendo durante el sueño. 

Para concluir, desde una perspectiva mucho más subjetiva, te tengo algunas de las canciones más famosas que se dice fueron inspiradas en sueños.

Jimi Hendrix soñó que caminaba bajo el agua y que una neblina morada lo envolvía, Así nació su éxito “Purple Haze”.

Keith Richards declaró haber escuchado el riff de “(I can’t get no) satisfaction” en un sueño, junto con la legendaria que da nombre a la canción.
 
También Paul McCartney contó que soñó con su madre, quien falleció cuando él tenía tan sólo 14 años, y en ese sueño ella le decía “Déjalo ser”. De este sueño nació el clásico “Let It Be”.
 
Finalmente, Thom Yorke dijo haber soñado que flotaba en el río Liffey, sin poder controlarlo. Este sueño sirvió de inspiración para su canción “How to Disappear Completely”.
 
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