Negligencia y Proselitismo

LA DOXA

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Por: Dulce Cano

En los años cincuenta, las autoridades en turno consideraban la idea de construir un sistema de transporte ferroviario para atender a, los entonces, cuatro millones de habitantes de la capital mexicana. Con un tráfico en aumento y un sistema de transporte que se comenzaba a volver insuficiente, la idea de un transporte de esta magnitud era ambiciosa pero necesaria para la gran urbe latinoamericana, por lo que, ante este contexto, fue hasta 1969 que se inauguró el metro de lo que hoy conocemos como la Ciudad de México o CDMX.

Previo a la pandemia, de acuerdo con datos oficiales se concentran diariamente alrededor de 4.6 millones de personas, distribuidas en las 12 líneas que atraviesan la ciudad, de acuerdo con cifras del Transporte Urbano de Pasajeros difundidas por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

Desafortunadamente una trabe en la Línea 12 del Metro se desplomó la noche del lunes entre las estaciones Olivos y Tezonco. El incidente provocó al menos 23 personas fallecidas y 70 lesionados de acuerdo con datos oficiales del Gobierno de la Ciudad de México. La línea fue inaugurada en octubre de 2012 y hasta la fecha, suma una amplia lista de irregularidades que en al menos dos ocasiones han causado su cierre parcial. En marzo de 2014 se detectó el desgaste acelerado de sus rieles,11 estaciones estuvieron fuera de servicio por 20 meses debido a trabajos de mantenimiento, posterior al sismo de septiembre en 2017 el Sistema de Transporte Colectivo informó que se detectaron vicios ocultos y fallas estructurales, una de ellas de una de las columnas, cerca de donde se encontraba el metro Olivos.

Desgraciadamente este no es el primer suceso que provoca muertes en el metro de la Ciudad de México, el sistema de Transporte Colectivo ha presentado constantes fallas, entre las que destacan las más recientes, 10 de marzo 2020 en la estación Tacubaya por un deslizamiento en reversa ocasionó el choque de dos trenes, el 09 de enero de 2021 un corto circuito de uno de los transformadores provocó un incendio en el centro de control, el 10 de febrero un tren de la línea indios verdes se incendió, el 23 de abril ocurrió un corto circuito provocando un incendio en la línea 4, el 01 de mayo 2021 la llanta de un tren se incendió en la estación Escuadrón 201.

Y no obstante a lo anterior, surgen personajes irresponsables y nada sensibles, que desde la tragedia buscan el protagonismo que evidentemente no tienen. Lamentable fue el proselitismo de las personas que acudieron el día siguiente a “invitar a realizar denuncias” contra las presuntas autoridades responsables, en el momento de mayor desesperación y dolor por parte de las familias que sabían que alguno de sus seres queridos viajaba en esta línea. ¿En verdad consideraron que era el mejor momento para realizar su actuación?

Este acontecimiento, es una clara muestra de la negligencia por parte de las autoridades al construir obras en las que no existen estudios realizados por los expertos, no existe la revisión y presupuestación en tiempo y forma para poder destinar correctamente los recursos que requieren este tipo de infraestructuras no solo en su construcción, también en su mantenimiento permanente  Es claro que no existe responsabilidad por parte de las autoridades, al estar al frente del servicio público y en la toma de decisiones comprender lo que implica la autorización y construcción de una mala obra, pero lo que si existen, son actos de corrupción que se traducen en vidas, hoy queda claro que la corrupción mata.

ACLARACIÓN                                                      
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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