Opinión

¿PIB o BIENESTAR?

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

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Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”

Refrán Mexicano

Los efectos más agresivos de la pandemia ya los estamos viviendo en México, y no me refiero al tercer deshonroso lugar en número de muertos a nivel mundial por la pandemia o los más de 400,000 contagios, en un país, en el que tuvimos la oportunidad de prevenirlos, dado que tres meses antes, teníamos conocimiento de su nacimiento en China.

La economía mexicana, a diferencia de las potencias que integran la OCDE (de la que formamos parte), se estancó en el 2019 y aunque las cifras oficiales manifiestan que la recesión nos dejó en el cero por ciento de crecimiento, sectores, como el de la construcción (uno de los principales indicadores para el desarrollo económico), sufrió una contractura superior al 13%.

Muchos, de manera positiva, pensamos que, pasado el primer año de “aprendizaje” de nuestro nuevo gobierno, vendría el año de las transformaciones en favor de nuestra nación y que las malas decisiones del 2019, quedarían solo como una mala experiencia.

Así, llegó el 2020 y con él, la pandemia más agresiva de este siglo; más allá de los millones de contagios, infectó la economía de todo el mundo, pues el país asiático y segunda potencia económica mundial (China), cerró parte de sus fronteras y la producción de bienes cayó, lo que impactó al resto del mundo y de donde México no es ajeno.

Sin saber cómo responder ante crisis económicas, nuestro gobierno no tomó las acciones y reacciones que la ocasión ameritaba, y en lugar de realizar actividades para que la economía se reactivara, anunció con bombo y platillo que adelantaría cuatro meses la pensión a adultos mayores y otorgaría más apoyos económicos a los mismos de siempre.

Así, la economía, literal “se murió”, pues no ha acabado el año y el Producto Interno Bruto (PIB) cayó como nunca antes visto (desde 1981 se empezó la medición), esto es, la economía se desplomó 18.9%.

Las consecuencias, fueron que, a pesar de que el Presidente ha dicho que se perdieron solo un millón de empleos, el INEGI nos ha dicho que fueron 12 millones, lo que corresponde a igual número de familias sin sustento para vivir.

Ahora bien, sería injusto culpar del todo al gobierno federal, pues la crisis es mundial y países como Estados Unidos, España, Italia y Francia, su PIB decreció del 16 y hasta el 30%, por lo cual y bajo ninguna circunstancia, podríamos hacer una crítica negativa como único factor a los errores de la administración federal.

Los empleos ya se perdieron, más de 600 mil pequeñas empresas, aún están varadas y la economía no tiene certeza de futuro, pues quien lidera y organiza los esfuerzos de salud (López Gatell), más allá de ser un líder y coordinador probado, se confronta con los gobernadores y demuestra su inexperiencia política que afecta la toma de decisiones económicas en el país.

Caso curioso es que, en la Ciudad de México, el porcentaje de ocupación hospitalaria, contagios y muertes, demuestra mayor crecimiento porcentual que en el estado de Hidalgo, y aun y cuando a inicios de la semana que acaba de concluir se dijo que la capital del país podría pasar a semáforo rojo, la titular de su gobierno y de extracción morenista, declaró que seguirían en semáforo naranja, pero en Hidalgo, cuando el Instituto Nacional Electoral anunció que en octubre se realizarán elecciones, dejó a nuestra entidad en rojo.

Lo que más impacta es que el Subsecretario López Gatell, amenazó a los gobernadores con responsabilidades administrativas, civiles y “hasta penales”, sino aplicaban las medidas sanitarias como el cierre de comercios y actividades “no esenciales”, pero en Ciudad de México, dejó que la jefa de dicho gobierno, estableciera inclusive, cuál sería el color del semáforo, manifestando que “había que dar certeza a la economía”.

Así como mencionamos que no podemos culpar al gobierno federal de una crisis mundial, tampoco podemos soslayar el intentar, a través de discursos, poner un velo a la realidad económica y política que hoy vivimos, pues ni mil aviones presidenciales ni muchas telenovelas “Lozoya”, lograrán hacer que la economía se reestablezca o que la confianza depositada por millones de mexicanos se recupere.

No culpemos al gobierno federal de la caída del PIB, pero exijamos una estrategia económica real, para recuperar empleos y reactivar los sectores productivos, de otra manera, sus intentos por distraer la atención y miseria social, solo traerán consigo, mayor desencanto y una reacción social en cadena.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

ACLARACIÓN                                       
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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