Opinión

PRI: Y cuando despertó ¿todavía estaba allí?

NUBE ESTÉRIL

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Por: Victor Valera

La elección de dirigente nacional y las recientes renuncias de militantes priistas, dejan al descubierto una realidad que puede ser confirmada en la próxima elección de presidentes municipales, en caso de que no pase nada extraordinario: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Hidalgo no se recuperó de los comicios presidenciales del año pasado.

Un día después de la elección de 2018, en sus oficinas del edificio Colosio, los festejos del carro completo, que durante tantos años obtuvieron en el estado, por primera vez dieron paso a las lágrimas de un dirigente priista que perdió casi todo en las urnas.

La experiencia, amarga para los tricolores que estuvieron en primera fila, para otros priistas, no tanto, parece que no fue captada por los actuales dirigentes de ese partido.

¿Cómo revivir a un partido para que sea rentable en la arena electoral? Desde depurar un padrón de militantes obsoleto, prueba de ello es que en Huejutla aún está registrado Daniel Andrade Zurutuza, exdiputado local del Partido Encuentro Social, hasta fortalecer sus estructuras municipales claves para la próxima contienda.

Otra alternativa es tender puentes para hipotéticas alianzas con la oposición, con la finalidad de reforzar presencia en municipios donde el priismo está desdibujado como Pachuca, Ixmiquilpan o Mineral de la Reforma.

Incluso aprovechar cuadros destacados que refuercen la identidad de ese partido, antes de que termine por diluirse.

La reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo para que la presidencia de la Junta de Gobierno del Congreso local fuera rotativa, con en el primer año para Morena, PRI en el segundo y en tercero PAN, fue un movimiento para tratar de ganar tiempo, pero puede ser descartado con una probable contrareforma. 

Para resolver una etapa de crisis, es necesario identificar en qué consiste, cuáles fueron los factores que llevaron a ella con la finalidad de no cometer los mismos errores, reponerse y seguir adelante. En el PRI, se ve difícil, pero no imposible. 

Cuente usted, por puro ejercicio a tres años de la sucesión gubernamental, cuántos aspirantes tiene el priismo al cuarto piso del palacio de gobierno y ahora enumere los perfiles que ya se manejan en Morena.

Los números que se desprenden de la respuesta representan la dimensión del trabajo que deben hacer desde el interior del PRI, partido donde votó el 13 por ciento de sus militantes en el estado para renovar a su dirigencia nacional y secretaría general. Nadie es profeta en su tierra.

Un viejo actor político priista, con tal de explicar la debacle electoral en la entidad el año pasado, dijo: “no supimos aprovechar los logros de la actual administración” y otro, preguntó, un tanto irónico: “cuáles”.

Lo cierto es que los dirigentes priistas deben reconocer que enfrentan el reto más importante de sus carreras políticas: rescatar el partido o, de plano, desaparecer. Y cuando despertó ¿todavía estaba allí?

Y tú, ¿qué opinas?