Perspectiva

Venezuela toca fondo.

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DISEÑO: Grupo AM

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Venezuela será en los próximos años un lugar atractivo para la inversión, se convertirá en un país con alto crecimiento y baja inflación.

Será el resultado de un apoyo decidido de la comunidad internacional de países democráticos desarrollados para demoler la dictadura de Nicolás Maduro.

Las próximas semanas serán de tensión y enfrentamiento.

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Esa comunidad internacional, de la que se ausenta México, apretará el flujo de dinero y de mercancías al gobierno emanado del populismo chavista.

Para la población en general será un reto formidable después de la miseria, de la hambruna y el éxodo.

Si ya en 2017 el venezolano adulto perdió en promedio 11 kilos de peso por la falta de alimentos, en el arranque del año se necesitará que esa misma comunidad de naciones se apresure en apoyo material a la población.

Por eso México tiene que cambiar ya su postura de apoyo a Maduro. Porque volver a la Doctrina Estrada de no intervención, es apoyar al socialismo tropical que tanto daña al país más rico en recursos naturales de Latinoamérica.

Vendrá el día en que debamos enviar ayuda como lo harán otros países y no habrá pretexto válido ya para justificar nuestra ausencia.

Hoy los mandos superiores del Ejército venezolano apoyan a Maduro, pero al paso del tiempo verán que es una lucha perdida, que la represión a la población costaría miles de vidas y la libertad de los generales que cometan el crimen de un baño de sangre.

En el apoyo a Juan Gerardo Guaidó, el proclamado “presidente encargado”, la gran mayoría de los venezolanos finca la esperanza de su futura libertad.

Ven ya el otro lado de la orilla; la tierra firme de la libertad; la salida al infierno de la hiperinflación, la falta de medicinas y la mortandad y violencia que produce una economía destrozada.

La apuesta de Estados Unidos, Sudamérica y la Comunidad Europea es a una transición pacífica. Nadie cree ni espera una invasión norteamericana porque sería una estupidez y eso lo sabe Trump y sus ejércitos.

La guerra será en la arena económica. Se enfrentará un ejército sin pueblo y sin dinero a un pueblo sin armas pero con el respaldo de casi todo el mundo.

Maduro puede tratar de responder como lo ha hecho antes, con violencia y represión, sin embargo antes contaba con reservas económicas.

Ni Rusia ni China pondrán dinero. Primero porque Venezuela les debe mucho y apretados por la comunidad internacional, jamás les pagaría el actual gobierno.

Con el triunfo de Guaidó perderían el dinero que prestaron desde tiempos de Hugo Chávez.

Las amenazas de Vladimir Putin son baba de perico, afán de protagonismo sin fondo.

Venezuela no es la Cuba de los sesentas, donde la población en masa apoyaba a Fidel Castro.

El socialismo tropical, el “chavismo” populista y la ignorancia increíble del dictador Nicolás Maduro no pueden hundir más a los venezolanos.

Ya tocaron fondo, ya comprendieron que el único camino es la rebelión pacífica y encuentran en el camino a una comunidad internacional sensible y a países vecinos cansados de recibir ese flujo de 3 millones de refugiados.

La Cuarta Transformación comete otro error que costará mucho. Al tiempo lo veremos. (Continuará)
 

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