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Papeles en el paraíso (fiscal)

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Vaya cifra, periodistas de investigación de varios países encontraron que ciudadanos mexicanos habrían transferido unos 417 mil millones de dólares a paraísos fiscales. Y brincan ya nombres de personajes tristemente célebres como el padre Marcial Maciel, quien acumulara fortunas desde su orden religiosa de los Legionarios de Cristo.

Tener dinero en una cuenta “offshore” no es un delito, lo es el no reportarla a las autoridades hacendarias. La mayoría de esas cuentas no son declaradas porque el principal objetivo es evadir impuestos, esconder dinero del crimen organizado y guardar fortunas de políticos corruptos.

Los “Panamá Papers” fue la primera bomba periodística donde se daba cuenta de las miles de empresas fantasma con miles de millones de dólares. El efecto fue tan grande que tronaron primeros ministros, políticos y empresarios descubiertos en sus movidas.

Los “Papeles del Paraíso” tienen en su lista a Wilbur Ross, el secretario de Comercio norteamericano quien aprieta a nuestros representantes en la negociación del TLC. El tal Ross tiene sociedades no declaradas con un yerno de Vladimir Putin. Un verdadero escándalo. Mientras el fiscal Robert Mueller lucha por desentrañar la relación entre la campaña de Trump y los rusos, sucede que uno de sus colaboradores tiene intereses con empresas rusas.

Este tipo de noticias se desdoblan en el tiempo como un acordeón. Primero surgen los nombres más conocidos como el de Maciel o el de Ross y luego un desfile completo de personajes, incluida la Reina Isabel de Inglaterra. Son notas en cámara lenta. También surgirán las preguntas ¿cómo fue la investigación, de qué servidores se fugó tanto documento digital?

En España, después de décadas, “se dan cuenta” de la fuga de capitales a Andorra y después de meses sueltan joyas como el depósito que recibió el embajador Panchito Arroyo por un millón de dólares sin causa explicable. Los españoles se hicieron de la vista gorda con Andorra hasta que un grupo político encontró que sus rivales habían escondido fortunas políticas y dinero de campañas.

Si de México se han fugado 417 mil millones de dólares y surgen los nombres de los políticos y las empresas que los tienen ahí, será el escándalo financiero más grande de lo que va del siglo.

La promoción del Gobierno para repatriar capitales trajo al país unos 5 mil millones de dólares. Buena cantidad pero nada significativo en comparación de esos 417 mil millones fugados. En la imaginación teníamos la idea de que los capitales golondrinos podrían ser unos 100 mil millones, pero nunca la cantidad descubierta en los Papeles del Paraíso.

Para los mexicanos el mayor paraíso fiscal era y es Estados Unidos. También durante décadas los vecinos se hicieron de la vista gorda con todos los depósitos de mexicanos en sus bancos, hasta que se dieron cuenta que igual recibían dinero de empresarios espantados que de narcos o políticos corruptos. La mayoría de los escándalos de corrupción de los gobernadores viene de denuncias por lavado de dinero en bancos norteamericanos. Los Moreira, Duarte, Padrés, Hernández o Yarrington, escondieron sus robos en cuentas y bienes raíces en Texas, Arizona y Florida. No fueron los sesudos sabuesos de la PGR quienes se dieron cuenta del rio de dinero ni las transferencias. Las denuncias vinieron de allá y los dineros de los contribuyentes mexicanos se quedaron también allá.

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