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“La audacia de la esperanza”

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Foto: Grupo AM

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Barack Obama publica ayer sus preferencias literarias, sus gustos musicales. El ex presidente norteamericano nombra buenos libros de ficción y de no ficción que le llamaron la atención en 2017  “porque ahora tiene un poco más de tiempo para leer”. Más allá de sus gustos está su figura imponente. En su cuenta de Facebook recomienda las lecturas que le llaman la atención en su primer año de ex presidente. En Twitter la respuesta es una ola de apoyo sin medida. Miles de admiradores le responden con cariño, admiración y puro amor. “Cómo le extrañamos, cómo podemos tener una época tan oscura sin su gracia y talento, sin su elocuencia y clase”.

Uno tras otro, los comentarios se vuelcan a la nostalgia de un hombre que marcó una época. Un hombre y una familia. Michelle Obama, su esposa, tuvo el talento de la sencillez y el buen gusto, el decoro y la aplicación de los mejores valores de la sociedad norteamericana.

De todo el mundo lo extrañamos y recordamos sus discursos de luz. Barack Obama, sin duda, se convierte en el mejor presidente de los Estados Unidos en el Siglo XXI. El contraste con su sucesor, Donald Trump, es un abismo. Obama escaló la política con la esperanza del  poder público, del populismo bien entendido. En su libro “La Audacia de la Esperanza”, plantea el sueño de millones. Su voz trasciende su país y encuentra eco en todas partes. En la tierra de su padre (África) y en la tierra de su madre (Estados Unidos). Encuentra respuesta en Europa y Latinoamérica.

A medida que pasa el tiempo su figura crece y sus sencillas recomendaciones literarias trascienden los Estados Unidos. El contraste de un hombre elegante, con clase y letrado no puede ser ignorado frente a un vulgar y agresivo presidente Donald Trump. ¿Cuál es la diferencia de un presidente que se nutre de Fox News y un ex presidente culto, educado y con sed permanente de aprender?

Muchos de los seguidores de Obama  en Twitter dicen llorar de la tristeza que les causa tener un presidente como Trump. Obama es el presidente que termina su mandato con el mayor porcentaje de aprobación, con un público que lo admira a él y a su familia. Es lo mejor de Estados Unidos, comparado con lo peor: Trump.

En México el más parecido a Trump en su elocuencia y juventud es Ricardo Anaya. El panista que enfrentará al PRI tiene el mejor discurso, el verbo más afilado para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador. Es un esgrimista de la palabra, un joven con poder en su discurso y una voluntad y determinación que nunca vimos desde Vicente Fox. Con una salvedad: Anaya es un joven preparado. En este año que comienza México volverá a cambiar. No sabemos dónde estará nuestro destino. El presente fracasado de un gobierno marcado por la corrupción y la decadencia difícilmente podrá alumbrar un sexenio distinto.  A pesar de lo que diga el Financial Times sobre un probable triunfo de José Antonio Meade, la moneda está en el aire y lo estará en los próximos seis meses. Entramos a una etapa nueva donde el error pudo ser no preparar una segunda vuelta electoral, donde López Obrador y su equipo de resentidos no tuvieran oportunidad de ganar a la mayoría de los mexicanos que vivimos espantados con sus propuestas populistas. Pero aún debemos pensar en la “Audacia de la Esperanza”. (Continuará)

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