Opinión

Perspectiva

Gobiernos pichicatos, ciudadanos inseguros.

Por:

Diseño: Grupo AM

Diseño: Grupo AM

Después de enterarnos que en 10 días mueren 60 guanajuatenses por homicidios dolosos, la única reacción mental que albergamos en un ¡basta ya! Sí, basta de echarle la culpa a la Federación, al clima nacional de inseguridad, basta de decir que Escudo y los miles de millones invertidos funcionaron. Basta de mantener policías municipales insuficientes, incompetentes y amedrentadas. Basta de tener las alforjas llenas y la mirada pequeña ante la tragedia que vive Guanajuato.

Hay dos ejemplos sencillos de lo que sucedía en dos estados del norte de la República y lo que sucedía en Guanajuato, en contraste con lo que pasa hoy.

El primero es Nuevo León. Hace 6 años Nuevo León sufría la peor crisis de criminalidad en su historia. Homicidios, secuestros, robos de camiones, extorsión. Un amigo tuvo que emigrar porque a un familiar que tenía un pequeño comercio le pidieron piso. Prefirió irse. Muchos neoloneses emigraron a la CDMX porque encontraban más tranquilidad en un edificio de departamentos de Polanco que en la Colonia del Valle.

El otro ejemplo es Coahuila. En tiempos de Humberto Moreira campeaba la ley de los Zetas. Torreón sufría también la peor de sus épocas. El propio Moreira perdió a un hijo en la guerra de bandas. La prensa era amedrentada y los ciudadanos no podían salir a la calle libremente. El comercio languidecía.

Hoy Nuevo León y Coahuila son más seguros y tienen menos índice de criminalidad que Guanajuato. Los dos estados tienen algo en común: una deuda pública enorme. Al tercer trimestre del 2017, ese estado debía unos 60 mil millones de pesos. Nuevo León tiene casi el mismo presupuesto que Guanajuato.

Humberto Moreira dejó una deuda también enorme. Primero quiso ocultarla pero al final se supo que había endeudado a su estado con engaños a Hacienda. Dejó 36 mil millones de pesos de deudas.

Guanajuato, como lo hemos comentado mucho, tiene una deuda ridícula de 7 mil millones de pesos pero tiene en bancos un activo circulante de más de 20 mil millones a finales del mismo tercer trimestre.

Cuando un neolonés o un Coahuilense salen a la calle no dicen; “caray que deuda tan pesada tenemos, anoche no pude dormir porque, cómo vamos a pagarla”. Al ciudadano, mientras las instituciones operen, la economía crezca y tenga trabajo, le importa un bledo lo que su estado deba. En cambio sufre si sabe que su casa corre peligro de ser asaltada, si no puede salir de noche o vive en angustia como se vive en León, Irapuato, Celaya, Apaseo el Grande o Salamanca. Sufre como nuestra gente de las colonias periféricas donde el crimen ya llega a las familias indefensas. Y los guanajuatenses no nos consolamos diciendo “bueno, pero tenemos finanzas sanas y un gobierno prudente”.

El gobernador Miguel Márquez Márquez perdió la oportunidad de construir una institución de seguridad pública acordes a la necesidad del Estado, como lo logró Nuevo León.  

Se perdió en creerle a sus segundos todo lo que le dicen, porque cree que no está mal vivir “debajo de la media nacional”. Habría que preguntarles a los espíritus de esos 60 difuntos y a sus deudos si les parece bien que sus muertes cuenten por debajo de la media nacional. Aún es tiempo de que la miopía pichicata del Gobierno termine. Cuesta demasiadas vidas.

¡Basta ya! (Continuará)

En esta nota:
  • Perspectiva
  • Gobiernos pichicatos
  • ciudadanos inseguros

Comentarios