Opinión

Perspectiva

La pasión de Eliseo

Por:

Diseño: Grupo AM

Diseño: Grupo AM

La política es la más apasionante de todas las profesiones, la que mayores satisfacciones puede dar. La historia de Winston Churchill es una de las más extraordinarias del Siglo XX. Cuando el Imperio estaba amenazado por el fascismo, por el poderoso ejército alemán; cuando la invasión y la pérdida de la libertad eran inminentes y humillantes para los británicos y sus colonias, surgió la voluntad indómita de Churchill. La pasión por la libertad y el odio a Hitler lo motivaron para cambiar el curso de la historia.

Sin pasión no hay verdadera política, sin visión no hay rumbo. Los discursos del Primer Ministro contrastaban con la timorata posición de Neville Chamberlain, el político que había pactado la paz y creído en Hitler. Churchill, desde su posición como Lord del Almirantazgo, advertía a gritos la amenaza de guerra y la necesidad de preparase para ella. Pocos lo escuchaban. Hasta que vino la invasión alemana a Polonia en septiembre de 1939  y provoca el  “estado de guerra” en Europa. Hitler arrasa con Holanda, Bélgica y Francia. Pocas películas retratan la angustia del pueblo inglés como “La hora más oscura”, un resumen intenso y recargado que lleva a otro gran británico del pasado: William Shakespeare. “Ser o no ser” era la cuestión para Hamlet y fue también el dilema de Churchill.

“Cómo nos hacen falta políticos de esa talla”, fue la última frase que crucé con Eliseo, un hombre que imprimía pasión a todo lo que hacía. ¿Qué nos lleva a buscar el poder? Podríamos hacer muchas conjeturas, sin embargo permanece en casi todos los seres humanos la “voluntad de poderío”, como dijera Nietzche. A Eliseo le “picó” el animal de la política como miembro del Ayuntamiento. Luego entregó todo a su ciudad como alcalde. Un acontecimiento feliz donde la gente se sentía bien representada. La adrenalina del poder le seguiría hasta los últimos días de su vida. Los zapatos habían pasado a segundo término, eran simple proyecto de economía familiar.

Sin pasión el poder no tiene fuerza, no tiene energía. La intensidad de vida nos la da la acción que es iniciada por una chispa de querer poder. Eliseo Martínez tuvo una vida fructífera, tanto que encendió la envidia de personajes menores, de intelectuales de segunda y de ambiciosos sin rumbo. Póngale nombre a cada uno de ellos. Va un indicio: el personaje menor se convirtió en un “operador” que llegó a gobernante corrupto y corruptor, el intelectual de segunda siempre se despedía con un “Dios los bendiga” y el ambicioso sin rumbo aceptó finalmente que a él le movía “el poder y el dinero” y en su incontinencia verbal, destrozó el gran obsequio de sus seguidores: la alternancia democrática del 2000. Todos ellos del PAN.

Eliseo, con su transparencia y falta de malicia no pudo derrotarlos. Su espíritu no tenía la perversidad de sus enemigos. Lo digo porque la historia pone a cada quien en su lugar. A este país le faltan muchos Eliseos, muchos idealistas que entreguen su tiempo y su pasión en favor de su comunidad.

De una vuelta a su alrededor, ¿dónde encuentra gente de bien y apasionada por el poder de construir y servir?¿Dónde encuentra personas en puestos de liderazgo que no culpen a terceros de las desgracias de su gobierno? (Continuará)

8am

Recibe gratis por email las 8 noticias esenciales de AM, antes de las 8:00 a.m.

8am
En esta nota:
  • Perspectiva

Y tú, ¿qué opinas?