Opinión

Perspectiva

El factor Margarita.

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Diseño: Grupo AM

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Las últimas encuestas muestran una posición casi imbatible de Andrés Manuel López Obrador. Con 42 por ciento de las preferencias electorales, según la última aplicada por El Financiero, deja muy atrás a José Antonio Meade con un 24 por ciento y Ricardo Anaya con el 23. Margarita Zavala tiene un 7 por ciento.

Con estos números los seguidores de Andrés Manuel tienen confianza en que la tercera será la vencida. El resto de los mexicanos que temen un regreso al populismo son mayoría pero están fragmentados. Si la contienda se cerrara un poco entre AMLO y el segundo lugar, el resto de los “Pejefóbicos” dejaría al tercero y podría lograrse un empate. Si José Antonio Meade crece en los próximos meses, sería probable que Margarita Zavala, en un acto de patriotismo y de convicción, lo apoyara como un ex colaborador confiable de su marido Felipe Calderón. Si Ricardo Anaya tuviera ese segundo lugar, Zavala no le ofrecería apoyo porque finalmente la tacleó en la contienda interna y finalmente la dejó ir del partido.

Meade con 10 puntos que le dieran los seguidores de Ricardo Anaya y 7 de Margarita, estaría en un empate técnico con López Obrador. Suena descabellado pero no lo es. A 95 días de la elección aún pueden suceder muchas cosas, sobre todo si en los debates vuelve el miedo a la intolerancia y al caudillismo.

El temor de la mayoría de los mexicanos de ser gobernados por una minoría radical, puede lograr una “segunda vuelta” antes de la elección. Por las redes sociales crece la idea de “votar por el segundo lugar si AMLO va en primero” o votar por el primero si no es AMLO. Una apuesta sencilla que uniría a tres fuerzas, tres vectores que sueñan con un México joven que ve hacia el futuro. El mejor ejemplo de esa visión es la construcción actual del nuevo aeropuerto. Sin duda es la obra de infraestructura más importante de nuestra historia. Al Peje se le ocurre que es un tiradero de dinero, que es un engaño más a las finanzas públicas y se debe cancelar. Ya una pista está por terminarse y la base financiera para su conclusión está aprobada por el Gobierno y los mercados, es decir, gente que tiene fe en el proyecto y aporta recursos a través de bonos. El diseño es del mejor arquitecto del mundo, Norman Foster, quien proyecta los mejores aeropuertos. La técnica de la obra civil es un hito mundial por su ingenio y desarrollo en tierras de pantano.

Los “genios” que acompañan a López Obrador dicen que se va a hundir, que cuesta mucho, que mejor quitarles a los militares la base aérea de Santa Lucía y una serie de sandeces que cualquier ingeniero en tránsito aéreo desecharía en dos minutos. El país no puede ser gobernado por ocurrencias, ni por opiniones ignorantes. Sabemos que el propio López visitó la obra y se quedó con la boca abierta. Pero su demagogia y su necedad de borrar todo lo que no sea de su invención lo hace insistir en la cancelación. Ojalá Margarita pueda ser el factor insospechado para salvar a México de la chabacanería política y la ignorancia técnica.

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