Opinión

Perspectiva

El Miedo.

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Diseño:Grupo AM.

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El miedo comienza a fluir como una sombra larga sobre más de la mitad de los electores que no votarán por Andrés Manuel López Obrador. Algunos empresarios ya dejaron para julio sus decisiones de inversión. Otros, precavidos en exceso, compran dólares para guardar, para estar prevenidos en caso de que el candidato de la izquierda tropical decida cumplir sus promesas imposibles. 

Héctor Hernández Pons, del grupo Herdez, una de las empresas más antiguas de México, recomienda a sus empleados austeridad y ahorro porque pueden venir tiempos difíciles. Recuerda lo que sucedió con los dos sexenios del populismo con Luis Echeverría y José López Portillo. Tiempos de tormentas e inestabilidad económica, devaluaciones e inflación. 

Eloy Vallina, del grupo industrial Chihuahua, recomienda votar por alguien que esté sano y cuerdo. Las voces se siguen como fichas de dominó entre empresarios, en reuniones, en las redes sociales, en las voces desesperadas de Ricardo Anaya y José Antonio Meade. 

Las encuestas son tercas y no se mueven mucho en la ventaja que tiene López Obrador. Las probabilidades de su eventual triunfo están respaldadas por la crisis de seguridad, la corrupción que no para y las desesperadas medidas de última hora por parte de gobiernos del PRI, el PAN y el PRD. 

El sábado El Peje pintó de un plumazo los desatinos de un gobierno que pensó o imaginó que los mexicanos estamos ciegos. Higa, dijo, es la “empresa favorita” del Presidente. Construyó hospitales carísimos en el Estado de México; construyó un hangar sin licitación y con 500 millones de sobreprecio. Está la Casa Blanca, la peor decisión política que haya tomado Enrique Peña Nieto en su vida. Sigue el avión de 7 mil millones y todas las demás historias de dispendio y corrupción del actual sexenio y los dos anteriores.

Los logros, que fueron muchos, quedaron sin luz por la violencia y la corrupción. ¿De qué sirven reformas económicas si no hay paz, si el estado de derecho se derrite ante la peor criminalidad desde la Revolución Mexicana?

La elección será una venganza del electorado, un “ajuste de cuentas” con quienes asumen el erario como patrimonio personal frente al asombro de todos. Javier Duarte, César Duarte, Guillermo Padrés, Rodrigo Medina, Juan Manuel Oliva o Roberto Borge; el caso Odebrech y la “Estafa Maestra” son temas que no se aclaran, se ocultan mientras la PGR finge investigaciones. O gobernadores que se enriquecieron si que Felipe Calderón hiciera nada para evitarlo. El tabasqueño, xxx Granier, que sustraía cientos de millones de programas sociales, o el propio Oliva a quien nunca tocaron ni con el pétalo de una investigación somera. Ningún pez gordo, ni flaco ni nada. Fox y Calderón fueron un fraude. El primero nadó de muertito y el segundo inició una guerra a tontas y locas. 

Por eso la sensación de incomodidad y desesperanza en los empresarios grandes y pequeños, se convierte en empoderamiento de otros: los maestros radicales, la secuestradora Nestora, los intelectuales obsoletos como Paco Ignacio Taibo y los oportunistas como Ricardo Sheffield, Miguel Ángel Chico o Manuel Espino, unidos a la causa de no quedar fuera del presupuesto, más que valorar políticas que antes maldecían. 

El miedo no es buen consejero. Más de la mitad de los electores no votarán por AMLO, igual que no votaron por Fox o Calderón. Si triunfa el tabasqueño no podremos permanecer callados ni pasivos, como lo hicimos en los tres últimos sexenios.  (Continuará)

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