Opinión

¿Por una violación?

EL DERECHO DE GIL BORJA

Avatar del

Por: Arturo Gil Borja

Algo que considero, me ha distinguido, es manifestarme en contra de la violencia, en cualquiera de sus formas.

Hoy somos testigos de una revolución que está cambiando, a paso lento, a nuestra nación, las mujeres están manifestando de distintas maneras, la realidad lacerante que conlleva el menoscabo de sus derechos, de su seguridad, de su integridad física y moral.

Lo sucedido en distintas marchas, a raíz de la violación de una menor de 17 años, por presuntos policías de la Ciudad de México, ha traído como consecuencia la expresión de múltiples actos, desde marchas en silencio, como el reclamo violento, en donde se han roto vidrios, pintado y dañado edificios y monumentos públicos, incluidos actos de gritos y algunos insultos a testigos (hombres) presenciales de las manifestaciones en comento.

Hace apenas 10 días, escuchaba en la radio y veía, distintos espacios informativos, alarmados por la “desbordante” violencia originada por algunas manifestantes.

Escuché quejas, lamentos y duras críticas, pues el Ángel de la Independencia  había sido objeto de pintas y dañado en algunas de sus partes, las autoridades escandalizadas hicieron un primer pronunciamiento, con amenazas para aplicar la ley sin distingo y con mano dura para las responsables.

Triste, pero parecía un México de la época de la inquisición, en donde se castigaba al hereje sin importar ni las circunstancias ni la verdad de fondo.

Hoy, la sociedad parece ciega o al menos tuerta, para omitir ver la realidad que viven las mujeres en este país, pues aun y cuando la violencia podría no ser un medio de solución de conflictos, es hasta ahora, la única manera de atraer la conciencia social, tras miles de actos delictivos en su contra, insultos y acoso en todas sus expresiones.

Soy enemigo, como lo dije al principio, de toda clase de violencia, pero lamento mucho más, el que las mujeres se hayan convertido en una cifra en esta nación, en donde le damos mayor importancia a un monumento que pretende reconocer a los muertos, que cuidar a los vivos.

Un país en el que las mujeres solo son estadística y olvidamos (porque lo normalizamos), que a diario desaparecen 10 mujeres, según las cifras oficiales, pero que seguramente son muchas más, que tan solo en los primeros 6 meses de este año, se cometieron más de 1200 feminicidios, que el negocio que más prolifera y que más ganancias deja, es el del tráfico de personas, de las cuales, la mayoría son mujeres.

Si eres de los que les duele o se quejan por un vidrio roto, te invito a que razones primero, que de no ser por esos vidrios rotos, monumentos y edificios públicos con pintas y hasta diamantina en el cabello de algunos hombres, nadie pondría atención a un justo, urgente y necesario reclamo de las mujeres, algo tan simple como el RESPETO.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

En esta nota:
  • EL DERECHO DE GIL BORJA

Y tú, ¿qué opinas?