Reaparece Julio Menchaca

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Por: Víctor Valera

En la política hecha en Hidalgo predominan variados perfiles que ya sin pena cambian de bandera en múltiples ocasiones, también abundan los partidos que antes eran supuestamente enemigos electorales y ahora coaligados apenas sobreviven del recuerdo de glorias pasadas que se aferran en perdurar, pues la sociedad dejó de votar por ellos en las urnas. 

Y aquellos que regresan previo a cada proceso electoral relevante, como la elección de gobernador del próximo año. Este último, es el caso reciente del senador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y presidente de la Comisión de Justicia, Julio Menchaca Salazar.

El 16 de junio el senador hizo un llamado a la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH) para que realice una investigación exhaustiva con la finalidad de esclarecer y castigar a los culpables de la muerte de Leobardo Hernández Regino, poblador de Xuchitlán, San Salvador, quien fue herido en la cara por un policía estatal que detonó un cartucho de gas lacrimógeno, frente a palacio de gobierno, en Pachuca, el pasado primero de junio.

Derivado de la lesión provocada por el policía estatal, quien detonó indebidamente el artefacto de manera horizontal y no hacia arriba, Leobardo Hernández sufrió un traumatismo craneoencefálico severo y exposición de masa encefálica. Murió el 15 de junio en el Hospital General de Pachuca. 

Un día después el senador expresó, a través de un comunicado en Facebook, su extrañamiento por la falta de protocolo y capacitación de los mandos uniformados. Además, ese 16 de junio, el Senado guardó un minuto de silencio por la muerte de la doctora Beatriz en barandilla de la presidencia municipal de Progreso de Obregón. 

Ahora que parte del acontecer del estado fue abordado por el senador de manera pública, aprovechemos para desmenuzar estos dos conflictos desde la omisión o agresión policiaca que involucra, por un lado, a un gobierno emanado de Morena, en el caso de Progreso, y del otro, a la autoridad estatal durante la manifestación de los pobladores de San Salvador.

Se trata de una doble impartición de justicia que impera ya en la percepción de la sociedad en general, pues al policía que hirió de muerte a Leobardo permanece en arraigo domiciliario, mientras que los siete uniformados municipales que detuvieron a la doctora Beatriz después de un accidente automovilístico están encarcelados por dos delitos, homicidio culposo e irregularidades en la detención, es decir, fueron omisos en garantizar la integridad de la joven para evitar que se quitara la vida.

Un enfoque erróneo de la desgracia por parte de ambas autoridades. La presidencia municipal de Progreso de Obregón criminalizó y expuso sin ninguna necesidad a la doctora Beatriz con comunicados de prensa, mal escritos, donde señaló que manejaba su auto en estado de intoxicación y que después decidió colgarse de la galera con un pedazo de tela. Las declaraciones de la autoridad estatal que adelantaban como culpables a los policías, previo a la audiencia en Mixquiahuala donde un juez reclasificó el delito de feminicidio a homicidio culposo.

El gobierno estatal atribuyó un uso político de la manifestación de los pobladores de San Salvador, cuya protesta era para exigir obra pública, y responsabilizó de ello al presidente municipal Armando Azpeitia Díaz, con la finalidad de desestabilizar a la actual administración. Incluso columnistas advirtieron la supuesta injerencia desde Coahuila en ambos conflictos. 

Creemos que el quehacer periodístico debe tener su materia prima desde la perspectiva de las víctimas que, inevitablemente, están insertas en un contexto político que conforme avanza el tiempo se enturbiará más. Grupos de choque, guerra sucia soterrada, intereses que provocan declaraciones y acciones y confrontaciones que se deben identificar para dar una lectura lo más cercana a la realidad, ahí la complejidad de este oficio.

Así, reaparece Julio Menchaca Salazar, quien, hay que decirlo, es uno de los aspirantes visibles a la candidatura de Morena al gobierno del estado, ya que Arturo Herrera presidirá el Banco de México en enero de 2022. Francisco Xavier, un error muy caro y peligroso. Susana Ángeles Quezada y José Ramón Amieva Gálvez, nombres que empiezan a sonar. En esta coyuntura es hasta irresponsable permanecer ajeno, a meses que inicie un proceso histórico para Hidalgo.

ACLARACIÓN                                                    
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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