Opinión

SI YO FUERA...

Votaciones y decisiones.

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Diseño: Grupo AM

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Hoy se acaban las campañas políticas.  Chulada, ¿no?  Por lo menos yo estoy harto de tanta descalificación y poca proposición. En general una campaña poco emotiva, poco propositiva y muy poco constructiva.    
 
Entre tanto pragmatismo político, desde las coaliciones entre fuerzas políticas diametralmente encontradas hasta las alianzas ocultas con oscuros intereses suscitadas. Pasando por televisoras perversamente amañadas y una opinión publica totalmente confrontada. Hemos tenido campañas poco agraciadas.
 
En mi historia, en lo vivido hasta el momento.  Estas, las actuales, me parecen las más despreciables y desafortunadas campañas electorales a la presidencia que tenga registro mi persona. Las campañas locales, desde mi punto de vista, adolecen de lo mismo.
 
Los partidos políticos están totalmente alejados del sentir de la ciudadanía. Los oídos de los ciudadanos ya no escuchan discursos, ni estribillos. Entre una estrepitosa y masiva cantidad de publicidad da la impresión que solo escuchamos “ruido electoral”.  Ni atención, ni análisis.  Para mí y para muchos, se percibe como “escándalo”, como algo incómodo a los sentidos.
 
Surgen entre el torrente de información generado en redes, voces ciudadanas que pareciera quieren romper con el esquema, quebrar la tendencia y parecer pensamientos sensatos que nos invitan a analizar tendenciosamente, según el caso e interés, lo presentado por los partidos para que en ese supuesto análisis y convencidos de que lo tenemos totalmente estudiado, inclinar el voto hacia una u otra opción.  Pero sin contundencia.
 
En el fondo me parece que la mayoría no ha dimensionado lo que representa efectivamente la elección presidencial. La elección de un presidente puede acarrear efectos desastrosos y duraderos para una nación.  

Por ejemplo, la crisis del 94 en México generó daños a miles de mexicanos y sus efectos han tardado décadas para ser parcialmente subsanados. 

En 2001, el experimento populista de los Kirchner, sigue según algunos autores y después de mas de una década, con una economía Argentina aletargada y que ha batallado sobremanera en remontar la crisis ocasionada. Ejemplos sobran. Efectos muchos y devastadores. Reflexión actual, poca.
 
En mi percepción, el análisis actual para decidir por quien votar se ha enfrascado en una batalla de orgullos, de discusiones y de la defensa de personajes que en muy poco han aportado al crecimiento de Mexico. Piénsalo, ¿que han aportado?  La verdad es que poco.
 
El escenario no es el que quisiera. No puedo ya cambiar la historia y mucho menos a los candidatos. Tenemos, en términos reales, una terna y a uno tendremos que elegir. Nos guste o no, ya están puestas las opciones.  

Uno de esos tres será nuestro presidente y con ese, con el elegido, tendremos que continuar.  A pesar de él o con él, tendremos que sobrevivir.
 
A los votantes de 18 a 24 años, en su primera votación, les recuerdo que la decisión que tomen afectará seguramente la situación económica del país sobre la cual depositarán sus cimientos de patrimonio, desarrollo y crecimiento profesional y ocupacional para enfrentar la vida adulta sobre la que desarrollarán y mantendrán a sus familias.  
 
A los treintones y cuarentones, les recuerdo que las razones por las que la mayoría trabajamos y luchamos todos los días, nuestros hijos, están en franca crianza y que la situación del país los próximos seis años nos impacta directamente. Nos encontramos en esa etapa de la vida donde la carga económica sobre el desarrollo y educación de los hijos es lo mas demandante en nuestras vidas.
 
Los cincuentones y sesentones estarán, en su mayoría, terminando con esa demandante etapa de crianza y educación, pero estarán preparando ya la pista de aterrizaje para que los años dorados del retiro lleguen en el mejor estado posible.  

Desearán que sus pupilos encuentren un país con oportunidades para que esos esperados años de retiro no se vean retrasados por mucho mas tiempo. Desean no retardar la jubilación por estar en la imperiosa necesidad de apoyar a los que ya deberían de volar por sí mismos.
 
Los de mayor edad esperarán que sus descendientes tengan calidad de vida y acceso a recursos para que, por consiguiente, ellos puedan ser apoyados en esas poco productivas y en general poco remuneradas, laboralmente hablando, etapas de vida avanzada.
 
No hay mucho más por hacer. Solo nos queda ejercer el voto, basado en un análisis concienzudo, donde prevalezca la consciencia más que la víscera.  
 
SI YO FUERA y en este caso sin duda soy, un votante, analizaría a consciencia mi voto y pondría en la balanza los efectos que este acto tan sencillo de elegir a mis gobernantes tendrá en mi vida durante los próximos seis años de nuestra historia.

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  • Rodrigo Aladro
8am

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